El Cólera en Puerto Rico

“El Cólera” de Cayetano Coll y Toste

Boletín Histórico de Puerto Rico (BHPR, vol. 6, pp. 215–217).


1. Contexto general

Coll y Toste describe la gran epidemia de cólera morbo que azotó a Puerto Rico en 1855–1856, una de las más devastadoras del siglo XIX. El relato combina datos históricos, observaciones médicas de la época y escenas dramáticas que muestran el impacto social y emocional de la enfermedad.

El autor subraya que el cólera llegó a la Isla en un momento de vulnerabilidad sanitaria y económica, y que su avance fue rápido, letal y profundamente desorganizador.


2. Naturaleza de la enfermedad

Aunque Coll y Toste escribe antes de la bacteriología moderna, describe con precisión los síntomas característicos:

  • Diarrea profusa
  • Vómitos
  • Calambres
  • Enfriamiento del cuerpo
  • Muerte en cuestión de horas

El texto refleja la percepción contemporánea del cólera como un “flagelo” súbito e imparable.


3. Propagación por la Isla

Coll y Toste detalla cómo el cólera:

  • Entró por los puertos
  • Se extendió rápidamente por pueblos costeros
  • Penetró luego hacia el interior
  • Causó mortalidad masiva en barrios rurales y haciendas

Su narrativa enfatiza la velocidad y ferocidad del contagio.


4. Respuesta gubernamental y social

El autor describe:

  • La creación de Juntas de Sanidad
  • Cordones sanitarios entre pueblos
  • Reglamentos estrictos sobre tránsito, víveres y entierros
  • La improvisación de hospitales y lazaretos
  • La participación de médicos civiles y militares

También menciona escenas de pánico, abandono de cadáveres y la desintegración temporal de la vida comunitaria.


5. Impacto humano

Coll y Toste incluye episodios dramáticos que ilustran el terror colectivo:

  • Familias enteras muertas en cuestión de días
  • Cadáveres dejados en las calles por miedo al contagio
  • Sepultureros desbordados
  • Entierros apresurados sin rituales religiosos

Su estilo mezcla historia y crónica moral, subrayando la fragilidad humana ante la epidemia.


6. Magnitud de la mortalidad

Aunque el documento no siempre ofrece cifras exactas, Coll y Toste señala que:

  • En algunos pueblos murieron cientos de personas en pocas semanas
  • En otros, la mortalidad alcanzó proporciones “espantosas”
  • La epidemia dejó un impacto demográfico y psicológico duradero

7. Significado histórico

Para Coll y Toste, el cólera de 1855–1856 es:

  • Un episodio clave de la historia sanitaria de Puerto Rico
  • Un espejo de las condiciones sociales, económicas y médicas del país
  • Una lección sobre la necesidad de organización sanitaria y solidaridad humana

Su relato combina historia, moral y memoria colectiva.


Referencia:




El Cólera en Arecibo 1856

“El Cólera en Arecibo 1856” de Daniel Mora,
Carta Circular de la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía (septiembre 2015


1. ¿Qué es el cólera?

El cólera es una infección intestinal aguda causada por la bacteria Vibrio cholerae, un microorganismo móvil, gramnegativo y de forma curva, común en aguas costeras y estuarios. Produce diarrea profusa (“rice-water”) que lleva rápidamente a deshidratación severa.

El texto explica que la muerte ocurre por:

  • Pérdida masiva de líquidos y electrolitos.
  • Hipotensión y falla cardíaca.
  • Falla renal y uremia.
  • Coma y colapso multiorgánico.

Como señala el documento:

“Hasta aquí, ya el atacado podría haber perdido 10% de su peso, en 24 horas o menos.”


2. Capacidad médica en Puerto Rico

La epidemia reveló la precariedad del sistema sanitario. La Junta de Sanidad reconoció que ni siquiera existía un registro actualizado de médicos, pues las listas variaban por muertes, traslados o ausencias.

El documento incluye una larga lista de médicos titulados entre 1848 y 1856, así como los facultativos asignados específicamente a Arecibo, entre ellos:

  • Dr. Fernando Gorge Hernández
  • Dr. Federico Block
  • Dr. Pedro Palau
  • Dr. Juan Iglesias
  • Dr. Pedro Federico Bosh
  • Dr. Jaime Von Bretton
  • Lcdo. Ramón González

3. El cordón sanitario de Arecibo (1855–1856)

El 23 de diciembre de 1855, anticipando la llegada del cólera, la Junta Municipal de Sanidad aprobó un reglamento de cordón sanitario para impedir la entrada de la enfermedad desde Manatí.

El cordón incluía:

  • Una línea sanitaria en la carretera hacia Manatí (hoy PR‑2).
  • Un Jefe de Línea: José Ramón Larrieu.
  • Milicias urbanas armadas con machetes y lanzas.
  • Relevos cada ocho días.
  • Regulación estricta de víveres, correspondencia, presos y tránsito.
  • Penalidades por violar el cordón.

A pesar de estas medidas, el cólera llegó a Arecibo el 31 de diciembre de 1855.


4. Primeros casos en Arecibo

Contrario al prejuicio de la época —que atribuía la enfermedad a la “raza negra”— los primeros enfermos registrados fueron personas blancas, según Arecibo Histórico de José Limón de Arce.

Los primeros seis casos ocurrieron en el barrio Rosario:

  • Manuel Barrios (25, blanco, de Manatí)
  • Ramona Prau (25, blanca, de Hatillo)
  • Juana Prau (48, blanca, de Hatillo)
  • Francisco Cotto (60, blanco, de Arecibo)
  • Nieves Padilla (1½ años, blanca, de Arecibo)
  • Francisco Olmo (30, blanco, de Arecibo)

5. El liderazgo de Francisco Ulanga

Francisco Ulanga Chavarri, comerciante vasco y figura prominente de Arecibo, asumió el rol de alcalde accidental cuando el alcalde titular enfermó. Su liderazgo fue decisivo:

  • Organizó a los médicos para cubrir barrios y zonas rurales.
  • Habilitó un hospital en su propia propiedad.
  • Estableció una cocina pública en la Plaza Mayor para alimentar a la población.
  • Organizó rondas nocturnas para recoger cadáveres abandonados en la vía pública.
  • Sufrió pérdidas personales: su socio comercial murió de cólera y 36 esclavos de sus haciendas fallecieron.

El documento cita un episodio estremecedor narrado por Coll y Toste que ilustra el terror de la época, incluyendo cadáveres enterrados sin esperar a los familiares.


6. Impacto total en Arecibo

Entre el 31 de diciembre de 1855 y el 13 de marzo de 1856, el cólera afectó profundamente a la población.

El documento lo resume así:

Relacion invadidos, muertos y curados del cólera en Arecibo 1855–1856.

Casos por barrios (selección):

  • San Felipe: 309
  • Monserrate: 183
  • Rosario: 126
  • Haciendas: 226
  • Hato Abajo: 257
  • Hato Arriba: 131
  • Dominguito: 119
  • Islote: 80

Totales:

  • 2165 personas atacadas
  • 1447 muertes (≈67%)
  • 624 curados (≈29%)

7. Conclusión

La investigación de Daniel Mora muestra que:

  • El cólera fue una de las crisis sanitarias más devastadoras del siglo XIX en Puerto Rico.
  • Arecibo respondió con medidas avanzadas para la época (cordón sanitario, hospital provisional, rondas nocturnas).
  • La mortalidad fue altísima y afectó a todos los sectores sociales.
  • La documentación histórica (partes de sanidad, actas municipales, crónicas) permite reconstruir con precisión el impacto humano y social de la epidemia.

Fuente:

Bailey K. Ashford

Bailey K. Ashford, más allá de sus memorias

José G. Rigau-Pérez — PRHSJ, 2000

Propósito del artículo

Rigau-Pérez revisa críticamente la figura de Bailey K. Ashford, médico militar estadounidense que llegó a Puerto Rico en 1898 y cuyo descubrimiento de la uncinariasis transformó la salud pública de la Isla. El autor busca desmitificar la imagen heroica y simplificada del personaje, mostrando su complejidad científica, social y humana.

El texto señala desde el inicio que la memoria de Ashford ha sido moldeada por la admiración popular:

“La enorme influencia de su trabajo científico en Puerto Rico… ha contribuído a la mitificación del personaje.”


1. Ashford más allá del mito

Aunque Ashford es recordado por identificar la causa de la anemia mortal en 1899, Rigau muestra que:

  • Fue también investigador de múltiples enfermedades.
  • Organizó servicios masivos de atención médica en Puerto Rico y en la Primera Guerra Mundial.
  • Su autobiografía es selectiva, incompleta y coescrita por Elizabeth Van Deusen.

Incluso el título de su libro suele citarse mal:

“La obra no es ‘Un soldado de la ciencia’… sino ‘Un soldado en la ciencia’.”


2. El contexto del descubrimiento (1898–1899)

Rigau desmonta la narrativa simplista de “vino, vio y venció”. El descubrimiento ocurrió en un contexto de:

  • Hambre generalizada tras la invasión de 1898.
  • Destrucción agrícola por sequía, guerra y devaluación monetaria.
  • Devastación del huracán San Ciriaco (1899).
  • Epidemia de mortalidad en la ruralía.

Ashford dirigió un hospital de campaña en Ponce, donde observó cientos de casos de anemia severa. Allí, en un lote baldío, identificó la uncinaria. Rigau enfatiza que el hallazgo fue posible por:

  • La epidemia, que aumentó la visibilidad del problema.
  • Su capacidad de pensar más allá de las ideas médicas y raciales de la época.
  • Su integración de clínica y laboratorio, característica de la “nueva salud pública”.

3. Ashford como científico del siglo XX

Rigau lo describe como el primer científico en Puerto Rico “a la manera moderna”:

  • Correlacionaba hallazgos clínicos con trabajo de laboratorio.
  • Participó en redes científicas internacionales (Rockefeller Foundation, United Fruit Company).
  • Colaboró estrechamente con médicos puertorriqueños como Isaac González Martínez y Pedro Gutiérrez Igaravídez.

El artículo también menciona la rivalidad con Charles W. Stiles, paralela a la disputa Finlay–Reed sobre la fiebre amarilla.


4. Instituciones creadas por Ashford

Su legado institucional es enorme:

  • Comisiones de Anemia (1904).
  • Instituto de Medicina Tropical e Higiene (1913).
  • Escuela de Medicina Tropical (1924), en colaboración con Columbia University.

Estas instituciones son precursoras directas de:

  • Los centros de salud municipales.
  • Las Escuelas de Medicina y Salud Pública de la UPR.

5. El personaje social: entre dos culturas

Aunque Ashford se presenta como militar frío y científico impasible, Rigau muestra que:

  • Fue enormemente popular entre la población rural (“le den vida como se la ha dado a los otros”).
  • Presidió organizaciones como la Cruz Roja y la Asociación Médica de Puerto Rico.
  • Era violinista y apreciaba la música popular.
  • Vivió un conflicto identitario profundo entre lo estadounidense y lo puertorriqueño.

Ashford lo expresó así:

“Yo tengo ya no tan sólo dos patrias que defender, sino dos ventanas en mi alma…”

Rigau compara esta tensión con la experiencia de T. E. Lawrence (“Lawrence de Arabia”).


6. Conclusión del autor

Rigau-Pérez presenta a Ashford como:

  • Un intelectual comprometido,
  • Un organizador de salud pública,
  • Un científico riguroso,
  • Y un actor clave en la transformación sanitaria de Puerto Rico.

Pero también advierte que:

  • Su autobiografía es insuficiente.
  • Falta una biografía completa que analice su impacto científico, social y político.
  • Su legado incluye tanto avances como limitaciones (por ejemplo, la escasa investigación en agencias de salud pública posteriores).

Fuente:

La Generación de 1930 en la Ciencia Puertorriqueña

La Generación de 1930 en la Ciencia Puertorriqueña

José G. Rigau Pérez — Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Historia


Propósito del ensayo

Rigau Pérez propone reintegrar la ciencia al concepto de “Generación del Treinta”, argumentando que la historiografía puertorriqueña ha ignorado la enorme producción científica de esa época. Señala que:

“El ruinoso estado de la salud de la población apenas aparece en los análisis clásicos de la época…”

Su objetivo es mostrar que la Generación del Treinta no fue solo literaria, sino también científica, y que sus científicos enfrentaron los problemas del país con igual rigor y compromiso.


Contexto histórico

  • La década de 1930 estuvo marcada por crisis económica, tensiones políticas y profundas desigualdades sociales.
  • La salud pública era precaria: expectativa de vida < 40 años, mortalidad general de 20.6 por mil, y alta carga de tuberculosis, malaria y uncinariasis.
  • A pesar de ello, los análisis literarios clásicos (Pedreira, Blanco, Belaval) no integraron la salud ni la ciencia en su interpretación del país.

Definición de “ciencia puertorriqueña”

Rigau define ciencia como observación y experimentación sistemática para explicar fenómenos materiales, y “puertorriqueña” cuando se realiza en la Isla.
En 1940 solo existían tres centros científicos:

  1. Universidad de Puerto Rico (Artes y Ciencias, Estación Experimental Agrícola)
  2. Departamento de Sanidad
  3. Escuela de Medicina Tropical

Cuatro científicos de la Generación del Treinta

Rigau presenta a cuatro figuras que encarnan el espíritu intelectual de la época, pero que han sido invisibles en la historiografía cultural.


1. Carlos E. Chardón (1897–1965)

Naturalista, agrónomo, administrador público.

  • Identificó junto a Rafael Veve el insecto transmisor del mosaico de la caña, salvando la industria azucarera.
  • Fue Comisionado de Agricultura y Trabajo, Rector de la UPR y autor del Plan Chardón (base del Nuevo Trato en PR).
  • Figura clave en la reforma agraria y en la institucionalización de la investigación agrícola.

2. Marta Robert de Roméu (1890–1986)

Médica, feminista, pionera de la salud materno-infantil.

  • Una de las primeras mujeres médicas en Puerto Rico.
  • Cofundadora de la Liga Social Sufragista.
  • Impulsó la Ley 22 de 1931, que reguló y profesionalizó la labor de las comadronas.
  • Dirigió el Negociado de Higiene Maternal e Infantil, logrando:
    • ↓ 17% mortalidad materna
    • ↓ >80% tétanos neonatal
    • ↓ 28% oftalmia neonatal

Su trabajo combinó ciencia, administración y activismo social.


3. Eduardo Garrido Morales (1898–1953)

Primer epidemiólogo moderno de Puerto Rico.

  • Doctorado en Salud Pública en Johns Hopkins, discípulo de Wade Hampton Frost.
  • Fundó la División de Epidemiología del Departamento de Sanidad.
  • Investigó epidemias de tifoidea, polio, sarampión, difteria y tuberculosis.
  • Como Comisionado de Sanidad (1933–42) impulsó:
    • Programas materno-infantiles
    • Control de tuberculosis y ETS
    • Construcción de hospitales de distrito

4. Ramón M. Suárez (1895–1981)

Clínico, investigador, pionero en cardiología y hematología.

  • Fundador de la Clínica Mimiya y profesor de la Escuela de Medicina Tropical.
  • Investigó el esprú tropical por 20 años, identificando tratamientos eficaces (ácido fólico, B12).
  • Introdujo métodos avanzados como electrocardiografía y radioisótopos.
  • Co-fundador de la Fundación de Investigaciones Clínicas (“Por Dios, la Patria y la Ciencia”).
  • El Centro Cardiovascular de Puerto Rico lleva su nombre.

Tesis central: la invisibilidad de la ciencia

Rigau argumenta que la Generación del Treinta literaria ignoró la ciencia, creando un vacío interpretativo:

  • No consideraron la salud pública como factor estructural del país.
  • No reconocieron la intensa actividad científica local.
  • Reprodujeron una visión estática de la historia epidemiológica.

Esto limitó su capacidad de explicar la realidad puertorriqueña.


Causas de la desconexión entre literatos y científicos

Rigau identifica dos razones:

1. La división cultural (“las dos culturas”)

Siguiendo a C. P. Snow, la cultura literaria y la científica se separaron a finales del siglo XIX.

2. Falta de nexo institucional

  • Los literatos orbitaban alrededor de Estudios Hispánicos (UPR).
  • Los científicos, alrededor de Sanidad y Medicina Tropical.
  • Ambos proyectos surgieron del panamericanismo, pero no se comunicaban.

Conclusión

Rigau propone reintegrar la ciencia a la historia cultural de Puerto Rico, reconociendo que la Generación del Treinta fue también una generación científica. Su mensaje final es que no se puede entender la historia del país sin considerar la salud pública y la investigación científica.

Fuente:

Polio en Puerto Rico: 1928-1974

Resumen: La polio en Puerto Rico (1928–1974)

por José G. Rigau Pérez

Académico de número de la Academia Puertorriqueña de la Historia, médico epidemiólogo retirado del US Public Health Service y catedrático auxiliar ad honorem en las escuelas de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico.


Primeras décadas (1928–1946)

  • Los primeros casos documentados aparecen en 1928, aunque ya existían personas con secuelas previas.
  • Entre 1928 y 1941 se notificaron pocos casos anuales.
  • Las epidemias comenzaron a intensificarse en los años 40, con brotes importantes en 1942 y 1946.
  • La enfermedad afectaba sobre todo a niños pequeños y se propagaba por vía fecal‑oral.
  • Las zonas rurales mostraban tasas más altas, probablemente por menor exposición temprana al virus y peores condiciones sanitarias.

Tratamiento antes de las vacunas

  • No existía cura; el manejo se centraba en sostener la respiración y rehabilitar músculos.
  • Llegaron a Puerto Rico los primeros “pulmones de hierro” en 1946.
  • Muchos niños quedaron con discapacidades permanentes y dependieron de muletas, aparatos ortopédicos y servicios de rehabilitación.
  • Se fundaron instituciones como SER de Puerto Rico para atender a personas con secuelas.

La vacuna Salk (1955)

  • La vacuna inactivada de Jonas Salk marcó un punto de inflexión.
  • Puerto Rico inició vacunaciones en 1955, aunque hubo retrasos por problemas de suplido y por el incidente Cutter en EE. UU.
  • Aun así, la cobertura no fue suficiente para detener la transmisión.

La gran epidemia de 1960

  • Fue el brote más severo del hemisferio occidental ese año: 505 casos y 39 muertes.
  • El 81–85% de los afectados no estaba vacunado.
  • Las tasas más altas se observaron en municipios rurales y en sectores de bajos ingresos.

La vacuna Sabin (1963)

  • La vacuna oral, más fácil de administrar, permitió una campaña masiva y exitosa.
  • En abril y mayo de 1963 se vacunó alrededor del 95% de los niños menores de 6 años.
  • Tras esta campaña, los casos prácticamente desaparecieron.

Últimos casos y legislación

  • Solo dos casos en 1966 y el último en 1974.
  • Leyes de 1974 y 1983 hicieron obligatoria la vacunación para entrada a escuelas y universidades.
  • La cobertura vacunal alcanzó niveles superiores al 90% en décadas posteriores.

Contexto mundial

  • La erradicación mundial de la polio ha avanzado enormemente, aunque persisten focos en Afganistán y Pakistán.
  • Brotes recientes en Nueva York, Israel y Londres provienen de virus derivados de vacunas orales.
  • La vigilancia y la vacunación siguen siendo esenciales.

Conclusión

  • Las epidemias de polio revelan desigualdades sociales y sanitarias.
  • Su eliminación en Puerto Rico fue posible gracias a campañas masivas de vacunación y mejoras en infraestructura sanitaria.

El riesgo no ha desaparecido: la inmunización sigue siendo la principal defensa.

Fuente: La parálisis infantil (polio) en Puerto Rico, 1928-1974 – 80grados+

La Salud en Puerto Rico: Siglo XX

La Salud en Puerto Rico en el Siglo XX

(José G. Rigau-Pérez, PRHSJ, 2000)

1. Transformación general de la salud en el siglo XX

El artículo describe un cambio profundo en la salud pública y la condición física de la población puertorriqueña. Como señala el autor:

“La evolución en condición física, expectativa de vida al nacer y acceso a servicios preventivos y curativos mejoró aceleradamente la calidad de vida de los puertorriqueños en el siglo XX.”

Los indicadores clave muestran mejoras dramáticas:

  • La población se cuadruplicó (de ~953 mil en 1899 a ~3.9 millones en 1999).
  • La mortalidad bruta bajó de 38 por mil (1900) a 7.7 por mil (1997).
  • La expectativa de vida subió de 30.4 años (1902) a 73.5 años (1976).
  • La mortalidad infantil cayó de 152 por mil (1910–14) a 11.4 por mil (1997).

2. Crisis sanitarias y desastres

Los peores años fueron 1900, 1917 y 1918, debido a:

  • Huracanes (San Ciriaco 1899, San Felipe 1928).
  • La pandemia de influenza de 1918.
  • Epidemias de tifus exantemático y sarampión.
  • Hambre y disloques sociales asociados a la Primera Guerra Mundial.

3. Contexto político y económico

El texto subraya cómo la salud pública estuvo moldeada por:

  • El cambio de soberanía en 1898.
  • La Ley Foraker (1900) y la Ley Jones (1917).
  • La industrialización acelerada entre 1940–1960.
  • La urbanización y la dependencia económica en décadas posteriores.

El autor destaca que el progreso sanitario fue inseparable del progreso social:

“El aumento poblacional y el progreso social fueron de la mano.”

4. Evolución de las estructuras de salud pública

El artículo detalla la creación y transformación de instituciones:

  • Junta Superior de Sanidad (1899).
  • Departamento de Salud, Beneficencia y Corrección (1904).
  • Servicio de Sanidad (1912).
  • Departamento de Sanidad (1917), luego Departamento de Salud.

Se desarrolló una red de:

  • Clínicas municipales (para uncinariasis).
  • Hospitales municipales y luego hospitales de distrito.
  • Unidades de Salud Pública (1926–1938).
  • Sistema regional de hospitales (desde 1960).
  • Hospitales de área (años 70–80).
  • Centro Médico como nivel supraterciario.

5. Seguros de salud y reformas

  • Cruz Azul (1943) y Triple-S (1959) marcaron el inicio del seguro privado.
  • Medicare y Medicaid (1965) ampliaron acceso, aunque con fondos limitados para PR.
  • La Reforma de Salud de 1993 (administración Rosselló) transformó el sistema:
    • Privatización de hospitales públicos.
    • Tarjeta de salud para población médico-indigente.
    • Pago por capitación, generando tensiones con profesionales de la salud.

6. Educación profesional y desarrollo institucional

El artículo repasa la evolución de:

  • La Escuela de Medicina Tropical (1913–1950).
  • La Escuela de Medicina de la UPR (1950).
  • Nuevas escuelas de medicina (UCC, Ponce, San Juan Bautista).
  • Escuelas de enfermería y regulación profesional.
  • Programas de salud pública (UPR, 1970).

También menciona la llegada de oleadas de médicos extranjeros y el aumento de mujeres en la profesión.

7. Campañas contra enfermedades infecciosas

El siglo estuvo marcado por campañas contra:

  • Uncinariasis.
  • Malaria.
  • Bilharzia.
  • Tuberculosis (incluyendo hospitales y ligas antituberculosas).
  • Enfermedades de transmisión sexual.

Estas campañas fueron pilares de la salud pública.

8. Asociaciones cívicas y organizaciones sanitarias

El texto destaca el rol de:

  • Cruz Roja.
  • Ligas antituberculosas.
  • Liga Puertorriqueña contra el Cáncer.
  • SER de Puerto Rico (1954).
  • Hogares CREA (1968).

9. Problemas persistentes

A pesar del progreso, el artículo señala:

  • Desigualdades sociales.
  • Urbanización desordenada.
  • Contaminación ambiental.
  • Dependencia económica.
  • Dificultad para reducir la mortalidad infantil por bajo peso al nacer.

10. Conclusión del autor

Rigau-Pérez subraya que el gran reto del siglo XXI será:

“Equiparar la capacidad de defensa de la salud pública con la sofisticación disponible para la atención clínica.”

Referencia: