El Cólera en Puerto Rico

“El Cólera” de Cayetano Coll y Toste

Boletín Histórico de Puerto Rico (BHPR, vol. 6, pp. 215–217).


1. Contexto general

Coll y Toste describe la gran epidemia de cólera morbo que azotó a Puerto Rico en 1855–1856, una de las más devastadoras del siglo XIX. El relato combina datos históricos, observaciones médicas de la época y escenas dramáticas que muestran el impacto social y emocional de la enfermedad.

El autor subraya que el cólera llegó a la Isla en un momento de vulnerabilidad sanitaria y económica, y que su avance fue rápido, letal y profundamente desorganizador.


2. Naturaleza de la enfermedad

Aunque Coll y Toste escribe antes de la bacteriología moderna, describe con precisión los síntomas característicos:

  • Diarrea profusa
  • Vómitos
  • Calambres
  • Enfriamiento del cuerpo
  • Muerte en cuestión de horas

El texto refleja la percepción contemporánea del cólera como un “flagelo” súbito e imparable.


3. Propagación por la Isla

Coll y Toste detalla cómo el cólera:

  • Entró por los puertos
  • Se extendió rápidamente por pueblos costeros
  • Penetró luego hacia el interior
  • Causó mortalidad masiva en barrios rurales y haciendas

Su narrativa enfatiza la velocidad y ferocidad del contagio.


4. Respuesta gubernamental y social

El autor describe:

  • La creación de Juntas de Sanidad
  • Cordones sanitarios entre pueblos
  • Reglamentos estrictos sobre tránsito, víveres y entierros
  • La improvisación de hospitales y lazaretos
  • La participación de médicos civiles y militares

También menciona escenas de pánico, abandono de cadáveres y la desintegración temporal de la vida comunitaria.


5. Impacto humano

Coll y Toste incluye episodios dramáticos que ilustran el terror colectivo:

  • Familias enteras muertas en cuestión de días
  • Cadáveres dejados en las calles por miedo al contagio
  • Sepultureros desbordados
  • Entierros apresurados sin rituales religiosos

Su estilo mezcla historia y crónica moral, subrayando la fragilidad humana ante la epidemia.


6. Magnitud de la mortalidad

Aunque el documento no siempre ofrece cifras exactas, Coll y Toste señala que:

  • En algunos pueblos murieron cientos de personas en pocas semanas
  • En otros, la mortalidad alcanzó proporciones “espantosas”
  • La epidemia dejó un impacto demográfico y psicológico duradero

7. Significado histórico

Para Coll y Toste, el cólera de 1855–1856 es:

  • Un episodio clave de la historia sanitaria de Puerto Rico
  • Un espejo de las condiciones sociales, económicas y médicas del país
  • Una lección sobre la necesidad de organización sanitaria y solidaridad humana

Su relato combina historia, moral y memoria colectiva.


Referencia:




El Cólera en Arecibo 1856

“El Cólera en Arecibo 1856” de Daniel Mora,
Carta Circular de la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía (septiembre 2015


1. ¿Qué es el cólera?

El cólera es una infección intestinal aguda causada por la bacteria Vibrio cholerae, un microorganismo móvil, gramnegativo y de forma curva, común en aguas costeras y estuarios. Produce diarrea profusa (“rice-water”) que lleva rápidamente a deshidratación severa.

El texto explica que la muerte ocurre por:

  • Pérdida masiva de líquidos y electrolitos.
  • Hipotensión y falla cardíaca.
  • Falla renal y uremia.
  • Coma y colapso multiorgánico.

Como señala el documento:

“Hasta aquí, ya el atacado podría haber perdido 10% de su peso, en 24 horas o menos.”


2. Capacidad médica en Puerto Rico

La epidemia reveló la precariedad del sistema sanitario. La Junta de Sanidad reconoció que ni siquiera existía un registro actualizado de médicos, pues las listas variaban por muertes, traslados o ausencias.

El documento incluye una larga lista de médicos titulados entre 1848 y 1856, así como los facultativos asignados específicamente a Arecibo, entre ellos:

  • Dr. Fernando Gorge Hernández
  • Dr. Federico Block
  • Dr. Pedro Palau
  • Dr. Juan Iglesias
  • Dr. Pedro Federico Bosh
  • Dr. Jaime Von Bretton
  • Lcdo. Ramón González

3. El cordón sanitario de Arecibo (1855–1856)

El 23 de diciembre de 1855, anticipando la llegada del cólera, la Junta Municipal de Sanidad aprobó un reglamento de cordón sanitario para impedir la entrada de la enfermedad desde Manatí.

El cordón incluía:

  • Una línea sanitaria en la carretera hacia Manatí (hoy PR‑2).
  • Un Jefe de Línea: José Ramón Larrieu.
  • Milicias urbanas armadas con machetes y lanzas.
  • Relevos cada ocho días.
  • Regulación estricta de víveres, correspondencia, presos y tránsito.
  • Penalidades por violar el cordón.

A pesar de estas medidas, el cólera llegó a Arecibo el 31 de diciembre de 1855.


4. Primeros casos en Arecibo

Contrario al prejuicio de la época —que atribuía la enfermedad a la “raza negra”— los primeros enfermos registrados fueron personas blancas, según Arecibo Histórico de José Limón de Arce.

Los primeros seis casos ocurrieron en el barrio Rosario:

  • Manuel Barrios (25, blanco, de Manatí)
  • Ramona Prau (25, blanca, de Hatillo)
  • Juana Prau (48, blanca, de Hatillo)
  • Francisco Cotto (60, blanco, de Arecibo)
  • Nieves Padilla (1½ años, blanca, de Arecibo)
  • Francisco Olmo (30, blanco, de Arecibo)

5. El liderazgo de Francisco Ulanga

Francisco Ulanga Chavarri, comerciante vasco y figura prominente de Arecibo, asumió el rol de alcalde accidental cuando el alcalde titular enfermó. Su liderazgo fue decisivo:

  • Organizó a los médicos para cubrir barrios y zonas rurales.
  • Habilitó un hospital en su propia propiedad.
  • Estableció una cocina pública en la Plaza Mayor para alimentar a la población.
  • Organizó rondas nocturnas para recoger cadáveres abandonados en la vía pública.
  • Sufrió pérdidas personales: su socio comercial murió de cólera y 36 esclavos de sus haciendas fallecieron.

El documento cita un episodio estremecedor narrado por Coll y Toste que ilustra el terror de la época, incluyendo cadáveres enterrados sin esperar a los familiares.


6. Impacto total en Arecibo

Entre el 31 de diciembre de 1855 y el 13 de marzo de 1856, el cólera afectó profundamente a la población.

El documento lo resume así:

Relacion invadidos, muertos y curados del cólera en Arecibo 1855–1856.

Casos por barrios (selección):

  • San Felipe: 309
  • Monserrate: 183
  • Rosario: 126
  • Haciendas: 226
  • Hato Abajo: 257
  • Hato Arriba: 131
  • Dominguito: 119
  • Islote: 80

Totales:

  • 2165 personas atacadas
  • 1447 muertes (≈67%)
  • 624 curados (≈29%)

7. Conclusión

La investigación de Daniel Mora muestra que:

  • El cólera fue una de las crisis sanitarias más devastadoras del siglo XIX en Puerto Rico.
  • Arecibo respondió con medidas avanzadas para la época (cordón sanitario, hospital provisional, rondas nocturnas).
  • La mortalidad fue altísima y afectó a todos los sectores sociales.
  • La documentación histórica (partes de sanidad, actas municipales, crónicas) permite reconstruir con precisión el impacto humano y social de la epidemia.

Fuente:

Bailey K. Ashford

Bailey K. Ashford, más allá de sus memorias

José G. Rigau-Pérez — PRHSJ, 2000

Propósito del artículo

Rigau-Pérez revisa críticamente la figura de Bailey K. Ashford, médico militar estadounidense que llegó a Puerto Rico en 1898 y cuyo descubrimiento de la uncinariasis transformó la salud pública de la Isla. El autor busca desmitificar la imagen heroica y simplificada del personaje, mostrando su complejidad científica, social y humana.

El texto señala desde el inicio que la memoria de Ashford ha sido moldeada por la admiración popular:

“La enorme influencia de su trabajo científico en Puerto Rico… ha contribuído a la mitificación del personaje.”


1. Ashford más allá del mito

Aunque Ashford es recordado por identificar la causa de la anemia mortal en 1899, Rigau muestra que:

  • Fue también investigador de múltiples enfermedades.
  • Organizó servicios masivos de atención médica en Puerto Rico y en la Primera Guerra Mundial.
  • Su autobiografía es selectiva, incompleta y coescrita por Elizabeth Van Deusen.

Incluso el título de su libro suele citarse mal:

“La obra no es ‘Un soldado de la ciencia’… sino ‘Un soldado en la ciencia’.”


2. El contexto del descubrimiento (1898–1899)

Rigau desmonta la narrativa simplista de “vino, vio y venció”. El descubrimiento ocurrió en un contexto de:

  • Hambre generalizada tras la invasión de 1898.
  • Destrucción agrícola por sequía, guerra y devaluación monetaria.
  • Devastación del huracán San Ciriaco (1899).
  • Epidemia de mortalidad en la ruralía.

Ashford dirigió un hospital de campaña en Ponce, donde observó cientos de casos de anemia severa. Allí, en un lote baldío, identificó la uncinaria. Rigau enfatiza que el hallazgo fue posible por:

  • La epidemia, que aumentó la visibilidad del problema.
  • Su capacidad de pensar más allá de las ideas médicas y raciales de la época.
  • Su integración de clínica y laboratorio, característica de la “nueva salud pública”.

3. Ashford como científico del siglo XX

Rigau lo describe como el primer científico en Puerto Rico “a la manera moderna”:

  • Correlacionaba hallazgos clínicos con trabajo de laboratorio.
  • Participó en redes científicas internacionales (Rockefeller Foundation, United Fruit Company).
  • Colaboró estrechamente con médicos puertorriqueños como Isaac González Martínez y Pedro Gutiérrez Igaravídez.

El artículo también menciona la rivalidad con Charles W. Stiles, paralela a la disputa Finlay–Reed sobre la fiebre amarilla.


4. Instituciones creadas por Ashford

Su legado institucional es enorme:

  • Comisiones de Anemia (1904).
  • Instituto de Medicina Tropical e Higiene (1913).
  • Escuela de Medicina Tropical (1924), en colaboración con Columbia University.

Estas instituciones son precursoras directas de:

  • Los centros de salud municipales.
  • Las Escuelas de Medicina y Salud Pública de la UPR.

5. El personaje social: entre dos culturas

Aunque Ashford se presenta como militar frío y científico impasible, Rigau muestra que:

  • Fue enormemente popular entre la población rural (“le den vida como se la ha dado a los otros”).
  • Presidió organizaciones como la Cruz Roja y la Asociación Médica de Puerto Rico.
  • Era violinista y apreciaba la música popular.
  • Vivió un conflicto identitario profundo entre lo estadounidense y lo puertorriqueño.

Ashford lo expresó así:

“Yo tengo ya no tan sólo dos patrias que defender, sino dos ventanas en mi alma…”

Rigau compara esta tensión con la experiencia de T. E. Lawrence (“Lawrence de Arabia”).


6. Conclusión del autor

Rigau-Pérez presenta a Ashford como:

  • Un intelectual comprometido,
  • Un organizador de salud pública,
  • Un científico riguroso,
  • Y un actor clave en la transformación sanitaria de Puerto Rico.

Pero también advierte que:

  • Su autobiografía es insuficiente.
  • Falta una biografía completa que analice su impacto científico, social y político.
  • Su legado incluye tanto avances como limitaciones (por ejemplo, la escasa investigación en agencias de salud pública posteriores).

Fuente:

La Generación de 1930 en la Ciencia Puertorriqueña

La Generación de 1930 en la Ciencia Puertorriqueña

José G. Rigau Pérez — Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Historia


Propósito del ensayo

Rigau Pérez propone reintegrar la ciencia al concepto de “Generación del Treinta”, argumentando que la historiografía puertorriqueña ha ignorado la enorme producción científica de esa época. Señala que:

“El ruinoso estado de la salud de la población apenas aparece en los análisis clásicos de la época…”

Su objetivo es mostrar que la Generación del Treinta no fue solo literaria, sino también científica, y que sus científicos enfrentaron los problemas del país con igual rigor y compromiso.


Contexto histórico

  • La década de 1930 estuvo marcada por crisis económica, tensiones políticas y profundas desigualdades sociales.
  • La salud pública era precaria: expectativa de vida < 40 años, mortalidad general de 20.6 por mil, y alta carga de tuberculosis, malaria y uncinariasis.
  • A pesar de ello, los análisis literarios clásicos (Pedreira, Blanco, Belaval) no integraron la salud ni la ciencia en su interpretación del país.

Definición de “ciencia puertorriqueña”

Rigau define ciencia como observación y experimentación sistemática para explicar fenómenos materiales, y “puertorriqueña” cuando se realiza en la Isla.
En 1940 solo existían tres centros científicos:

  1. Universidad de Puerto Rico (Artes y Ciencias, Estación Experimental Agrícola)
  2. Departamento de Sanidad
  3. Escuela de Medicina Tropical

Cuatro científicos de la Generación del Treinta

Rigau presenta a cuatro figuras que encarnan el espíritu intelectual de la época, pero que han sido invisibles en la historiografía cultural.


1. Carlos E. Chardón (1897–1965)

Naturalista, agrónomo, administrador público.

  • Identificó junto a Rafael Veve el insecto transmisor del mosaico de la caña, salvando la industria azucarera.
  • Fue Comisionado de Agricultura y Trabajo, Rector de la UPR y autor del Plan Chardón (base del Nuevo Trato en PR).
  • Figura clave en la reforma agraria y en la institucionalización de la investigación agrícola.

2. Marta Robert de Roméu (1890–1986)

Médica, feminista, pionera de la salud materno-infantil.

  • Una de las primeras mujeres médicas en Puerto Rico.
  • Cofundadora de la Liga Social Sufragista.
  • Impulsó la Ley 22 de 1931, que reguló y profesionalizó la labor de las comadronas.
  • Dirigió el Negociado de Higiene Maternal e Infantil, logrando:
    • ↓ 17% mortalidad materna
    • ↓ >80% tétanos neonatal
    • ↓ 28% oftalmia neonatal

Su trabajo combinó ciencia, administración y activismo social.


3. Eduardo Garrido Morales (1898–1953)

Primer epidemiólogo moderno de Puerto Rico.

  • Doctorado en Salud Pública en Johns Hopkins, discípulo de Wade Hampton Frost.
  • Fundó la División de Epidemiología del Departamento de Sanidad.
  • Investigó epidemias de tifoidea, polio, sarampión, difteria y tuberculosis.
  • Como Comisionado de Sanidad (1933–42) impulsó:
    • Programas materno-infantiles
    • Control de tuberculosis y ETS
    • Construcción de hospitales de distrito

4. Ramón M. Suárez (1895–1981)

Clínico, investigador, pionero en cardiología y hematología.

  • Fundador de la Clínica Mimiya y profesor de la Escuela de Medicina Tropical.
  • Investigó el esprú tropical por 20 años, identificando tratamientos eficaces (ácido fólico, B12).
  • Introdujo métodos avanzados como electrocardiografía y radioisótopos.
  • Co-fundador de la Fundación de Investigaciones Clínicas (“Por Dios, la Patria y la Ciencia”).
  • El Centro Cardiovascular de Puerto Rico lleva su nombre.

Tesis central: la invisibilidad de la ciencia

Rigau argumenta que la Generación del Treinta literaria ignoró la ciencia, creando un vacío interpretativo:

  • No consideraron la salud pública como factor estructural del país.
  • No reconocieron la intensa actividad científica local.
  • Reprodujeron una visión estática de la historia epidemiológica.

Esto limitó su capacidad de explicar la realidad puertorriqueña.


Causas de la desconexión entre literatos y científicos

Rigau identifica dos razones:

1. La división cultural (“las dos culturas”)

Siguiendo a C. P. Snow, la cultura literaria y la científica se separaron a finales del siglo XIX.

2. Falta de nexo institucional

  • Los literatos orbitaban alrededor de Estudios Hispánicos (UPR).
  • Los científicos, alrededor de Sanidad y Medicina Tropical.
  • Ambos proyectos surgieron del panamericanismo, pero no se comunicaban.

Conclusión

Rigau propone reintegrar la ciencia a la historia cultural de Puerto Rico, reconociendo que la Generación del Treinta fue también una generación científica. Su mensaje final es que no se puede entender la historia del país sin considerar la salud pública y la investigación científica.

Fuente:

Polio en Puerto Rico: 1928-1974

Resumen: La polio en Puerto Rico (1928–1974)

por José G. Rigau Pérez

Académico de número de la Academia Puertorriqueña de la Historia, médico epidemiólogo retirado del US Public Health Service y catedrático auxiliar ad honorem en las escuelas de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico.


Primeras décadas (1928–1946)

  • Los primeros casos documentados aparecen en 1928, aunque ya existían personas con secuelas previas.
  • Entre 1928 y 1941 se notificaron pocos casos anuales.
  • Las epidemias comenzaron a intensificarse en los años 40, con brotes importantes en 1942 y 1946.
  • La enfermedad afectaba sobre todo a niños pequeños y se propagaba por vía fecal‑oral.
  • Las zonas rurales mostraban tasas más altas, probablemente por menor exposición temprana al virus y peores condiciones sanitarias.

Tratamiento antes de las vacunas

  • No existía cura; el manejo se centraba en sostener la respiración y rehabilitar músculos.
  • Llegaron a Puerto Rico los primeros “pulmones de hierro” en 1946.
  • Muchos niños quedaron con discapacidades permanentes y dependieron de muletas, aparatos ortopédicos y servicios de rehabilitación.
  • Se fundaron instituciones como SER de Puerto Rico para atender a personas con secuelas.

La vacuna Salk (1955)

  • La vacuna inactivada de Jonas Salk marcó un punto de inflexión.
  • Puerto Rico inició vacunaciones en 1955, aunque hubo retrasos por problemas de suplido y por el incidente Cutter en EE. UU.
  • Aun así, la cobertura no fue suficiente para detener la transmisión.

La gran epidemia de 1960

  • Fue el brote más severo del hemisferio occidental ese año: 505 casos y 39 muertes.
  • El 81–85% de los afectados no estaba vacunado.
  • Las tasas más altas se observaron en municipios rurales y en sectores de bajos ingresos.

La vacuna Sabin (1963)

  • La vacuna oral, más fácil de administrar, permitió una campaña masiva y exitosa.
  • En abril y mayo de 1963 se vacunó alrededor del 95% de los niños menores de 6 años.
  • Tras esta campaña, los casos prácticamente desaparecieron.

Últimos casos y legislación

  • Solo dos casos en 1966 y el último en 1974.
  • Leyes de 1974 y 1983 hicieron obligatoria la vacunación para entrada a escuelas y universidades.
  • La cobertura vacunal alcanzó niveles superiores al 90% en décadas posteriores.

Contexto mundial

  • La erradicación mundial de la polio ha avanzado enormemente, aunque persisten focos en Afganistán y Pakistán.
  • Brotes recientes en Nueva York, Israel y Londres provienen de virus derivados de vacunas orales.
  • La vigilancia y la vacunación siguen siendo esenciales.

Conclusión

  • Las epidemias de polio revelan desigualdades sociales y sanitarias.
  • Su eliminación en Puerto Rico fue posible gracias a campañas masivas de vacunación y mejoras en infraestructura sanitaria.

El riesgo no ha desaparecido: la inmunización sigue siendo la principal defensa.

Fuente: La parálisis infantil (polio) en Puerto Rico, 1928-1974 – 80grados+

La Salud en Puerto Rico: Siglo XX

La Salud en Puerto Rico en el Siglo XX

(José G. Rigau-Pérez, PRHSJ, 2000)

1. Transformación general de la salud en el siglo XX

El artículo describe un cambio profundo en la salud pública y la condición física de la población puertorriqueña. Como señala el autor:

“La evolución en condición física, expectativa de vida al nacer y acceso a servicios preventivos y curativos mejoró aceleradamente la calidad de vida de los puertorriqueños en el siglo XX.”

Los indicadores clave muestran mejoras dramáticas:

  • La población se cuadruplicó (de ~953 mil en 1899 a ~3.9 millones en 1999).
  • La mortalidad bruta bajó de 38 por mil (1900) a 7.7 por mil (1997).
  • La expectativa de vida subió de 30.4 años (1902) a 73.5 años (1976).
  • La mortalidad infantil cayó de 152 por mil (1910–14) a 11.4 por mil (1997).

2. Crisis sanitarias y desastres

Los peores años fueron 1900, 1917 y 1918, debido a:

  • Huracanes (San Ciriaco 1899, San Felipe 1928).
  • La pandemia de influenza de 1918.
  • Epidemias de tifus exantemático y sarampión.
  • Hambre y disloques sociales asociados a la Primera Guerra Mundial.

3. Contexto político y económico

El texto subraya cómo la salud pública estuvo moldeada por:

  • El cambio de soberanía en 1898.
  • La Ley Foraker (1900) y la Ley Jones (1917).
  • La industrialización acelerada entre 1940–1960.
  • La urbanización y la dependencia económica en décadas posteriores.

El autor destaca que el progreso sanitario fue inseparable del progreso social:

“El aumento poblacional y el progreso social fueron de la mano.”

4. Evolución de las estructuras de salud pública

El artículo detalla la creación y transformación de instituciones:

  • Junta Superior de Sanidad (1899).
  • Departamento de Salud, Beneficencia y Corrección (1904).
  • Servicio de Sanidad (1912).
  • Departamento de Sanidad (1917), luego Departamento de Salud.

Se desarrolló una red de:

  • Clínicas municipales (para uncinariasis).
  • Hospitales municipales y luego hospitales de distrito.
  • Unidades de Salud Pública (1926–1938).
  • Sistema regional de hospitales (desde 1960).
  • Hospitales de área (años 70–80).
  • Centro Médico como nivel supraterciario.

5. Seguros de salud y reformas

  • Cruz Azul (1943) y Triple-S (1959) marcaron el inicio del seguro privado.
  • Medicare y Medicaid (1965) ampliaron acceso, aunque con fondos limitados para PR.
  • La Reforma de Salud de 1993 (administración Rosselló) transformó el sistema:
    • Privatización de hospitales públicos.
    • Tarjeta de salud para población médico-indigente.
    • Pago por capitación, generando tensiones con profesionales de la salud.

6. Educación profesional y desarrollo institucional

El artículo repasa la evolución de:

  • La Escuela de Medicina Tropical (1913–1950).
  • La Escuela de Medicina de la UPR (1950).
  • Nuevas escuelas de medicina (UCC, Ponce, San Juan Bautista).
  • Escuelas de enfermería y regulación profesional.
  • Programas de salud pública (UPR, 1970).

También menciona la llegada de oleadas de médicos extranjeros y el aumento de mujeres en la profesión.

7. Campañas contra enfermedades infecciosas

El siglo estuvo marcado por campañas contra:

  • Uncinariasis.
  • Malaria.
  • Bilharzia.
  • Tuberculosis (incluyendo hospitales y ligas antituberculosas).
  • Enfermedades de transmisión sexual.

Estas campañas fueron pilares de la salud pública.

8. Asociaciones cívicas y organizaciones sanitarias

El texto destaca el rol de:

  • Cruz Roja.
  • Ligas antituberculosas.
  • Liga Puertorriqueña contra el Cáncer.
  • SER de Puerto Rico (1954).
  • Hogares CREA (1968).

9. Problemas persistentes

A pesar del progreso, el artículo señala:

  • Desigualdades sociales.
  • Urbanización desordenada.
  • Contaminación ambiental.
  • Dependencia económica.
  • Dificultad para reducir la mortalidad infantil por bajo peso al nacer.

10. Conclusión del autor

Rigau-Pérez subraya que el gran reto del siglo XXI será:

“Equiparar la capacidad de defensa de la salud pública con la sofisticación disponible para la atención clínica.”

Referencia:

Dengue 2024

El aumento de las temperaturas y la movilidad tras la covid-19 han incrementado significativamente los contagios de dengue. En 2023 se alcanzó un máximo histórico con más de 6,5 millones de casos, superado en abril de 2024 con al menos 7.890.546 casos en los primeros cuatro meses del año. Para mayo, los casos rozaban los 10 millones, con 5.366 muertes confirmadas, principalmente en América Latina. Se espera que las infecciones sigan aumentando, especialmente en los países tropicales del hemisferio norte, donde la temporada de mayor circulación del virus ocurre en la segunda mitad del año.

Aunque solo un pequeño porcentaje de los infectados presenta síntomas graves, el tratamiento del dengue requiere grandes recursos sanitarios, lo que supone un desafío para los países afectados. La OMS incluye el dengue en la lista de “enfermedades tropicales desatendidas” y, debido a su explosión en América Latina y África, declaró una emergencia de grado 3 en diciembre de 2023, que aún sigue vigente. En Burkina Faso, cerca de 800 personas han muerto desde el inicio del último brote a finales del año pasado.

Fuente: El País



Sistema Global de Vigilancia: OMS


OPS



Dengue en Puerto Rico


Fuente: Departamento de Salud de Puerto Rico


CONSULTOR

José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

Tecnofobia


El periodismo superficial y alarmista, más presto a infundir temor que a informar, nos presenta una perspectiva negativa sobre el tema de la inteligencia artificial (IA) en la academia.

Una perspectiva mejor balanceada y más objetiva, que debe ser el objetivo de todo periodista, se puede consultar en varias fuentes, como ésta:


Utilizando una herramienta de IA, he formulado la siguiente pregunta:

P: Escribir un ensayo sobre cómo superar el miedo a la inteligencia artificial en el ámbito académico (fraude, plagio), acuñando un término pegadizo para este miedo. ¿Qué tal si se capacita a los profesores en herramientas de IA para que puedan generar materiales basados en IA, sobre los cuales los estudiantes deben mejorar sustancialmente y defender en exámenes orales para obtener crédito académico y así promover el uso creativo de la IA en la academia?

-JB

La respuesta:

Promoviendo la Creatividad en la Academia: Capacitando a los Profesores en Herramientas de IA

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación presenta una gran cantidad de oportunidades para mejorar las experiencias de enseñanza y aprendizaje. Un enfoque innovador es capacitar a los profesores en herramientas de IA, permitiéndoles generar materiales basados en IA que los estudiantes deben mejorar sustancialmente y defender en exámenes orales para obtener crédito académico. Esta estrategia podría abordar simultáneamente las preocupaciones sobre el mal uso de la IA y promover su uso creativo en la academia.

Entendiendo el Concepto

Este enfoque implica que los profesores usen herramientas de IA para crear contenido académico básico, como borradores de ensayos o resúmenes de investigación. Luego, se les asignaría a los estudiantes la tarea de mejorar estos materiales generados por IA de manera sustancial, agregando sus perspectivas e ideas únicas. El trabajo final se defendería en un examen oral, asegurando que los estudiantes realmente entiendan y puedan articular los conceptos involucrados.

Beneficios del Enfoque

Este método tiene varias ventajas. En primer lugar, alienta a los estudiantes a comprometerse profundamente con el material, promoviendo el pensamiento crítico y la creatividad. La IA puede estimular habilidades de pensamiento de orden superior.

En segundo lugar, proporciona una salvaguarda contra la deshonestidad académica. Dado que los estudiantes deben mejorar el material generado por IA y defender su trabajo verbalmente, no pueden simplemente presentar el trabajo producido por IA textualmente.

Finalmente, ofrece una forma práctica para que los estudiantes aprendan sobre IA y sus aplicaciones. Al interactuar con contenido generado por IA, adquieren experiencia de primera mano sobre cómo funciona la IA, sus capacidades y limitaciones.

Implementando el Enfoque

Para que este enfoque tenga éxito, es necesario capacitar a los profesores en el uso de herramientas de IA. Esto implicaría no solo capacitación técnica, sino también orientación sobre cómo integrar eficazmente la IA en sus estrategias de enseñanza. La formación del profesorado es crucial para aprovechar la IA en la educación.

Además, deberían existir sistemas robustos para evaluar las mejoras de los estudiantes al material generado por IA y sus defensas verbales. Esto podría implicar rúbricas que evalúen el pensamiento crítico, la creatividad y la comprensión del tema.

En conclusión, capacitar a los profesores para usar herramientas de IA para generar materiales para la mejora y defensa de los estudiantes es una forma innovadora de promover el uso creativo de la IA en la academia. Requiere una implementación cuidadosa y formación docente, pero tiene un gran potencial para enriquecer las experiencias académicas mientras se mantiene la integridad académica.


Insto a periodistas y a docentes a mejorar este ensayo, cuidándose de la tecnofobia.


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

cerrar o no cerrar

Los indicadores epidemiológicos coinciden en que la situación actual de la pandemia COVID-19 en Puerto Rico va mal y que se va a poner peor. Cuánto peor, no sabemos a ciencia cierta.

No tenemos un invierno tal que produzca la calamidad que se predice para EEUU, pero tenemos un sistema de salud más frágil que nos hace vulnerables a un colapso del sistema hospitalario y ambulatorio de salud (el impacto), así como del sistema de vigilancia epidemiológica de casos y sus contactos (la contención del impacto).

La razón fundamental para decretar un cierre (lockdown) es prevenir tal colapso del sistema sanitario, además de prevenir morbilidad y mortalidad. Sin embargo, esas son precisamente las estadísticas más flojas con que cuenta el gobierno para tomar una decisión tan seria como cerrar o no al país. El actual informe diario de prevalencia de casos COVID-19 hospitalizados, mezclando sospechas diagnósticas con casos confirmados, resulta deficiente para hacer proyecciones fiables. Es urgente recopilar estadísticas diarias, por región de salud, de las visitas a salas de emergencia, las admisiones (ingresos) y las altas (egresos), clasificadas por certidumbre diagnóstica (sospecha vs. caso confirmado).

No podemos dejar esa decisión en manos de unos analistas de datos en el Departamento de Salud que ignoran y hasta socavan el trabajo de grupos de asesores externos expertos en la ciencia epidemiológica. Tampoco es correcto escoger (cherrypick) asesores externos que coincidan con sus proyecciones, y mucho menos cuando se ha probado que sus proyecciones han exagerado el peligro real en el pasado y han causado falsas alarmas durante la actual pandemia.

Todos los recursos deben ser bienvenidos, incluyendo a estudiantes de las profesiones aliadas a la salud, remunerados por sus servicios a tiempo parcial mientras completan sus estudios. Sin embargo, son momentos que requieren juicio maduro del más alto nivel, no para “on-the-job training” en funciones ejecutivas de estudiantes graduados empleados mientras completan sus estudios.

Una realidad que se les escapa a los analistas más novatos es el sabio principio de evitar GIGO: “garbage in, garbage out”.  Se deslumbran por los “big data” y se fascinan por el gran poder de las computadoras para procesar grandes cantidades de datos, pero no consideran adecuadamente la calidad de los datos.  

La depuración de los datos crudos, muchas veces incompletos, es crucial para eliminar datos repetidos y duplicados al construir una curva epidemiológica que permita realizar proyecciones fiables. La idolatría por la tecnología no permite discernir el valor de la depuración, que a veces requiere esfuerzo “manual” (inteligente) humano.  Quienes dirigen tales sistemas informáticos usualmente disfrutan de jugosos contratos que no corresponden a la calidad de los datos que producen, contratos que pudiesen ser repartidos en mayores recursos humanos para depurar los datos y mejorar la información que se desprenda de estos, convirtiéndola en conocimiento que permita decisiones sabias.   

Más aun, el Departamento de Salud necesita de una estructura operacional, no sólo en papel, para implementar un “Incident Management System” que integre las funciones, actualmente desarticuladas, de epidemiología e informática. Se debe sustituir la improvisación actual por un Plan Estratégico bien formulado y revisado por asesores externos institucionalizados, no nombrados ad-hoc y destituidos a conveniencia.  

En concreto y de urgencia, las deficiencias actuales se pueden resumir:

Bioportal: carece de informes, regulares y frecuentes, de calidad y prontitud de los datos desde los laboratorios. Aquí reside la causa fundamental del “berenjenal” que se percibe en la opinión publica. No existen controles para alertar de antemano cuando existe un rezago anormal en la transmisión electrónica de resultados desde los laboratorios. Esto resulta en un “montón inesperado” de reportes  de casos que confunde a la opinión pública sobre la realidad de la curva epidémica.      

Rastreo de contactos: se carece de parámetros y metas para medir la efectividad del programa y estimar su robustez a nivel de toda la isla, así como para comparar su capacidad con la necesidad. No es suficiente decir que se aumentan recursos; hay que analizar la necesidad y contrastarla con la capacidad.  Son necesarios informes diarios de brotes activos y de la situación de los aeropuertos.

Sistema sanitario:  A nivel ambulatorio (atención primaria) y a nivel hospitalario:

1. Censo de médicos especialistas y generalistas, y del personal de enfermería y de terapia respiratoria, actualmente activos con capacidad de absorber el impacto de la pandemia (en adición a sus otras funciones).

2. Proyecciones de bajas (por COVID-19 y/o otras causas)

Capacidad hospitales (por completar):

1. Número de camas funcionales (no solo las licenciadas, sino las que se utilizan habitualmente) en planta que están disponibles por región de salud en un periodo no epidémico

2. Número de camas en UCI por región de salud que están disponibles en un periodo no epidémico

3. Área en planta para pacientes de COVID-19. ¿Cuántas, porcentaje de ocupación?

4. Área de UCI creada expreso para pacientes de COVID-19. ¿Cuántas, porcentaje de ocupación?

En resumen, se debe sustituir la improvisación actual por un Plan Estratégico implementado con datos epidemiológicos oportunos y fiables. El cierre parcial o total de país se hace inevitable cuando fallan las medidas de prevención (higiene, distanciamiento físico y uso de mascarillas) y se quiebran los “muros de contención” (pruebas diagnósticas, sistema informático y la vigilancia epidemiológica).

¿Puede el sistema sanitario (hospitales, ambulatorio, rastreo) tolerar la carga igual, o una mayor de la actual, antes de colapsar? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cómo se equilibran las consideraciones bioéticas de un posible impacto desproporcionado de un cierre (lockdown) en la economía, en la educación y en la propia salud?     

Son decisiones trascendentales en momentos trascendentales que requieren liderazgo experimentado y de mucha sabiduría, un requisito que no se obtiene de los dashboards.   


Sobre las restricciones de la actividad económica

https://cepurinfo.wordpress.com/2020/09/25/tomar-decisiones-bien-ponderadas/

No considero sabio pensar que durante una pandemia la salud se protege únicamente mediante restricciones de la actividad económica (medidas de mitigación). Primero, porque la precariedad del sustento afecta directamente la salud física, además del impacto emocional del desempleo.

Segundo, porque la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2 se puede reducir mediante un sistema efectivo de diagnóstico precoz de los casos para su aislamiento, acompañado del rastreo de sus contactos para su cuarentena.  Esta función esencial del sistema de salud se dificulta en la presencia de una pandemia con un alto grado de transmisión asintomática y ante la ausencia de recursos humanos y diagnósticos (pruebas de laboratorios fiables y rápidas) para la identificación de casos y el rastreo de contactos.

Tercero, porque la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2 se puede reducir mediante la adopción universal de medidas de contención: prácticas de higiene, distanciamiento físico y el uso de mascarillas.

Estos últimos dos factores son los «frenos» para contener la velocidad de transmisión de la pandemia y mantenerla en un «equilibrio endémico» en la comunidad, mientras se procuran soluciones definitivas de vacunación y tratamiento.

Cuando no existen, se gastan o se queman los «frenos», entonces son necesarias medidas de mitigación (restricciones económicas) para evitar el colapso del sistema sanitario y para proteger el derecho a la vida, en tensión con el derecho al sustento. Debemos sopesar todos estos factores para tomar decisiones bien ponderadas.    


COVIDPR.pitirres.org

CONSULTOR

José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

a oscuras

Figura 1. Curva epidémica de casos COVID-19 confirmados
Fuente: Departamento de Salud

El nuevo pico de 600 contagios el 10 de septiembre reportado hoy por el Departamento de Salud revela la gran deficiencia en la quinta métrica (reporte de brotes) que hemos venido alertando desde hace tiempo. Necesitamos informes de la situación de los brotes en Puerto Rico por municipio para discernir si se trata de un aumento generalizado en transmisión comunitaria o debido a brotes concretos.


La primera métrica de la curva epidémica de casos confirmados se resume en el índice de transmisión comunitaria (Rt). Éste refleja un cambio de tendencia al alza que, de rebasarse el pico del 10 de septiembre, nos colocaría en nivel de alarma (por encima de 1.25).

Figura 2: Indice de transmisión comunitaria

La segunda métrica de la tasa de positividad, según se define por la Universidad de Johns Hopkins (restringida a los casos confirmados), también indica un alza para la semana del 7-11 septiembre relativo a semanas recientes (gráfica pendiente de actualización). Es importante señalar que otras definiciones sobre estiman la tasa de positividad al incluir pruebas positivas repetidas y duplicadas.


Figura 3: Hospitalizacones COVID-19
Fuente: https://rconnect.dfci.harvard.edu/covidpr/

La tercera métrica de hospitalizaciones por COVID-19 también indica una ligera tendencia al alza.


Figura 4. Mortalidad COVID-19
Fuente: Departamento de Salud

La cuarta métrica de mortalidad por COVID-19 sugiere un repunte en septiembre, al menos un aumento sostenido respecto a lo observado previo al repunte de agosto.


En resumen, necesitamos urgentemente que el componente de investigación de casos y el rastreo de contactos provea diariamente información fiable sobre la situación de los brotes activos por municipio en la isla. No podemos depender exclusivamente de los reportes irregulares desde los laboratorios para actualizar e interpretar la curva epidémica. Necesitamos identificar con prontitud los brotes por persona, tiempo y lugar (geográfico y laboral) para discernir las causas relacionadas a cambios en las otras cuatro métricas. Solo así podremos controlar y mitigar la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2 en Puerto Rico.  


COVIDPR.pitirres.org

CONSULTOR

José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

Calibrando

Necesidad: un indicador general que resuma el nivel de alerta ante el peligro que representa la pandemia COVID-19 en Puerto Rico:

  • dos indicadores de intensidad de la transmisión del SARS-CoV-2:
    • nuevos contagios y
    • la tasa de positividad de las pruebas moleculares,
  • dos indicadores de la magnitud del impacto:
    • hospitalizaciones y
    • mortalidad por COVID-19.

Estas cuatro métricas, resumidas en un indicador general, deben monitorearse a nivel isla y conjugarse a nivel local con una quinta métrica: brotes activos en los municipios y en las comunidades.

TRES requerimientos funcionales para el diseño, el desarrollo y la implementación de tal indicador general:

  • sencillo
  • oportuno
  • fiable

Analogía de la montaña: velocidad y aceleración

Imaginemos a la curva epidémica de contagios diarios como una montaña.

Figura 1. Curva epidémica de contagios COVID-19.
  • La subida (aumento de contagios) representa aceleración,
  • la bajada (disminución de contagios) representa decelaración y
  • la planicie (contagios diarios en constante reemplazo) representa una velocidad constante.

Eso es exactamente lo que representa el índice de reproducción (R) de la pandemia.

El índice R es el «motor» de la pandemia y el mejor índice de transmisión comunitaria.

  • R > 1: aceleración (ritmo de crecimiento) de nuevos contagios
  • R = 1: paridad de nuevos contagios (1:1, un contagio nuevo por cada contagioso)
  • R < 1: deceleración (ritmo de reducción) de nuevos contagios

Figura 2. Índice de transmisión (R). R es un índice muy sensible a la duplicación de contagios y cuando los contagios son relativamente pocos (como ocurrió a finales de mayo y principios de junio), un aumento de 10 a 20 se hace ver más pronunciado que un aumento de 100 a 120. Esto es así porque el índice R es una razón o cociente y, por tanto, se calcula en una escala multiplicativa.

El contorno de la curva epidémica de nuevos contagios se ilustra en la sección inferior de la Figura 2. Observamos cómo los contagios recientes (julio y agosto) superan por mucho la magnitud del primer pico del 30 de marzo.

Las franjas centrales proveen el contexto para interpretar el índice de transmisión (R), un indice de la aceleración de la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2 . La eficiencia del motor y el estado de los frenos del vehículo (sistema de salud) subiendo (acelerando) y bajando (decelerando) pendientes son factores a considerar al analizar la velocidad y la aceleración de la curva epidémica de casos diarios.

  • ¿Contamos con suficientes recursos humanos (ambulatorios, hospitalarios, investigación de contagios y rastreo de contactos) y materiales (pruebas de laboratorios) para contener y mitigar la cadena de transmisión comunitaria del SARS-CoV-2?
  • ¿Cuándo aplicar el freno y por cuánto tiempo sin «quemarlos» (quebrar la economía)?

Las respuestas a esas preguntas generales nos permitirán ubicar la situación actual de la pandemia en cuatro niveles de alerta.

CUATRO niveles de alerta: y valores sostenidos de R en presencia de una incidencia mayor de [X] contagios por 100,000 y una tasa de positividad mayor de [Y]% con al menos un promedio de [Z] pruebas diarias disponibles [valores por determinarse, junto a otros indicadores en proceso de calibración:

  • Rojo: transmisión comunitaria descontrolada (R> 1.50)
  • Anaranjado: transmisión comunitaria acelerada (1.25 < R < 1.50)
  • Amarillo: Transmisión comunitaria moderada (1 < R < 1.25)
  • Verde: Camino a contener la transmisión comunitaria (R<1.00)

Aún cuando el indice R se mantenga cerca del 1, debido al alto número de contagios diarios (relativo a mayo y junio), la paridad de contagios nuevos respecto a contagios activos puede representar una carga insostenible por el sistema de salud.


Necesitamos un indice general que nos permita comunicar el nivel de alerta, algo así como que estuvimos en nivel rojo-anaranjado en julio, que se redujo al nivel anaranjado-amarillo en agosto, con posibilidad de un resurgimiento de la transmisión comunitaria recientemente. Ese reto para comunicar el nivel de riesgo del COVID-19 en Puerto Rico ha sido acometido por el Task Force Ciudadano con el diseño y desarrollo de un «covímetro».

Próximamente estaremos evaluando esa herramienta rigurosamente, correlacionándola con el índice de transmisión comunitaria R.

Podemos resumir nuestro análisis preliminar así:

1. El cociente de contagios diarios (incidencia) sobre casos contagiosos prevalentes es una tasa de incidencia.

2. Consistente con el modelo epidemiológico, el periodo a utilizar para los casos contagiosos prevalentes puede ser hasta un máximo razonable de 14 días, esto es, el cociente de contagios diarios divido por la suma de los casos contagiosos prevalentes en los últimos 14 días.

3. El porciento de cambio de la tasa de incidencia es un índice de transmisión comunitaria con sólidas bases epidemiológicas ya que simula el número de reproducción (R, los contagios directos promedio generados por cada contagio).  El porciento de cambio así calculado guarda una relación perfecta con R (99.9%).

4. La calibración empírica del Task Force Ciudadano consiste en aumentar el periodo para contabilizar los casos contagiosos prevalentes a mucho más de 14 días. Su más reciente calibración utiliza un periodo de 56 días. Esto lo aleja del modelo epidemiológico y su correlación estadística con R disminuye (evaluación en curso). Sin embargo, definido así, logra detectar el repunte de julio y al presente se sitúa entre 3% y 4% actualmente, correspondiendo a un R entre 1.1 y 1.2 aproximadamente.

Conclusión preliminar

El cambio porcentual en la tasa de incidencia definida por el covímetro del Task Force Ciudadano es un instrumento sencillo para comunicar el riesgo de transmisión comunitaria. Su validez teórica se infiere por su relación conceptual con el modelo epidemiológico (R); su fiabilidad empírica debe continuar monitoreándose según se utilice para consumo público. Al igual que el índice de transmisión R, su prontitud depende de la disponibilidad de los resultados de las pruebas moleculares positivas reportadas desde los laboratorios al Departamento de Salud de PR, que a su vez los depura en casos (contagios) únicos confirmados.


COVIDPR.pitirres.org

CONSULTOR

José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico