COVID-19 PR

Razonando

El Nuevo Día 7 Sep 2021

El Departamento de Salud confirmó a El Nuevo Día que 223 de las 306 personas que murieron por el coronavirus el mes pasado no estaban vacunadas contra la enfermedad, lo que representa el 73%. De los 83 vacunados fallecidos (27%), 13 estaban parcialmente inoculados y los otros 70 habían completado el proceso de vacunación.

El Nuevo Día 7 Sep 2021 [Porcientos distintos en su portada (72%) y en la reseña (73%) correspondiente al 72.9%.]

El lector inteligente y bien informado debe contrastar toda información con las fuentes originales.

Primero, el periodo de más defunciones por COVID-19 en Puerto Rico ocurrió en diciembre de 2020 a enero de 2021.

Segundo, la razón de 3:7, comparando los vacunados (27%) con los no vacunados (73%) entre las defunciones por COVID-19, no es un índice de riesgo. Si 83 murieron por COVID-19 de los más de 2 millones vacunados, mientras que 223 defunciones corresponden a los cerca de un millón no vacunados,

el riesgo relativo se aproxima más a lo que publica Epidemiología del Departamento de Salud (DS).

Aunque el artículo de prensa cita correctamente las cifras oficiales del DS, no incluye la inteligencia epidemiológica añadida por el DS. Cabe preguntarse por qué el periodismo criollo considera expertos solo a profesionales fuera del DS, muchas veces sin acreditación ni experiencia en epidemiología. Cuando se incluyen, se presentan como contraste de la opinión de los expertos.

Tercero, la vacunación es la estrategia principal para controlar la propagación del virus SARS-CoV-2 causante de la pandemia COVID-19. Sin embargo, con la variante Delta, la vacunación, si bien es necesaria, ya no es suficiente.

El uso de mascarillas, evitar aglomeraciones y la higiene continúan siendo componentes necesarios en una estrategia integral de prevención, tanto para vacunados y no vacunados. La protección que confiere la vacunación, si bien es robusta, es relativa y no absoluta. Como toda vacuna, la vacunación contra COVID-19 minimiza el riesgo de enfermedad severa y de muerte, pero no lo elimina.

Lo que no dice la reseña periodística es que, de las 306 defunciones por COVID-19, 192 (63%) ocurrieron en personas de 60 años o más.

A pesar de que en agosto la transmisión comunitaria ocurrió mayormente en el segmento más joven de la población,

el segmento de mayor edad es más vulnerable, además de contener una significativa proporción de no vacunados.

Por tanto, redoblar esfuerzos de vacunación en la población de mayor edad debe ser una estrategia esencial para reducir el impacto mortal de la pandemia en Puerto Rico, aunque no lo reporte así la prensa.


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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Inmunidad colectiva

Ya no podemos hablar de inmunidad de rebaño”, subrayó el secretario de Salud, Carlos Mellado, durante una mesa redonda con El Nuevo Día. “Tan pronto vino la variante delta, nos mató la teoría completa de la inmunidad de rebaño.

El secretario de Salud, Carlos Mellado, ha sido claro: ni siquiera con el 70% de la población apta que está vacunada podríamos controlar la propagación del coronavirus si el resto de los habitantes se resiste a inocularse.

-Editorial Nuevo Día 4 septiembre 2021

El editorial del Nuevo Día rectifica las desacertadas declaraciones del Dr. Mellado. La variante Delta “mató” al mito del 70%, no mató a la teoría de la inmunidad colectiva (rebaño).

La inmunidad colectiva ocurre cuando una gran parte de la comunidad se vuelve inmune a una enfermedad, haciendo que sea poco probable la trasmisión de persona a persona. Como resultado, toda la comunidad tiene protección — no solo los que sean inmunes.

Con frecuencia, un porcentaje de la población debe ser capaz de contagiarse con una enfermedad para que esta se trasmita. Esta proporción se conoce como el umbral. Si la proporción de la población que es inmune a la enfermedad es mayor que el umbral, la trasmisión de la enfermedad se reducirá. Esto se denomina umbral de inmunidad colectiva.

¿Qué porcentaje de una comunidad necesita ser inmune para lograr la inmunidad colectiva? Esto varía según la enfermedad. Cuanto más contagiosa sea la enfermedad, más alta debe ser la proporción de la población que necesita ser inmune para detener la trasmisión. Por ejemplo, el sarampión es una enfermedad muy contagiosa. Se calcula que el 94 % de la población debe ser inmune para interrumpir la cadena de contagio

Clínica Mayo

Cuando una persona contagiosa, en promedio, contagia a menos de una persona susceptible inevitablemente se controla una epidemia. Ese precepto se deriva epidemiológicamente del número de reproducción (R). Según se reduce la fracción de la población susceptible, disminuye el riesgo de propagación de la enfermedad transmisible, hasta que R sea menor de 1. Ese umbral varía según la enfermedad. La variante Delta tiene su propio umbral, que es distinto a la variante Alfa o al de la cepa original del SARS-CoV-2.


Miles de estudiantes se contagiarán con COVID-19 en las escuelas, reconoció el secretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado, al tiempo que advirtió sobre la importancia de que se sigan los protocolos establecidos para minimizar el riesgo de contagio en los planteles.

Nuevo Día

Otro desacierto… la inmensa mayoría de los estudiantes no se contagian en las escuelas sino en sus hogares. Hay que protegerlos con la vacunación de la población apta para la vacunación, un ejemplo de inmunidad colectiva en cada hogar.

Si los hogares y los ambientes que frecuentan los niños que no cualifican para vacunarse se componen de personas completamente vacunadas, el riesgo de contagiar a los niños se minimiza. Y si los niños que se contagien son detectados oportunamente antes de entrar a un plantel escolar, de acuerdo con los protocolos vigentes, es poco probable que «miles de estudiantes se contagiarán con COVID-19 en las escuelas».

La ciencia debe guiar a la política gubernamental y no a la inversa.  


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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Fiscalizando a la prensa

La prensa informa cuando denuncia un «cuestionable gasto en rótulos y semáforos en la carretera PR-111 entre San Sebastián y Moca».

La prensa desinforma cuando sepulta una posible justificación de ese gasto rotulándola como «la Autoridad de Carreteras defiende el reemplazo de rótulos en la PR-111». Así, la prensa siembra y abona dudas sobre una alarmante negligencia y corrupción administrativa, si realmente la hubo, o si se trata de un requerimiento adjunto al uso de fondos federales. Quizás no lo sabremos nunca.

Es el mismo periodista investigativo que encubre la contratación de una estudiante de medicina a tiempo completo que facturaba 100 horas mensuales a $100 por hora ($10,000 mensuales) dirigiendo 78 equipos de epidemiólogos municipales, mientras se aprobaba la compra, con fondos federales, de vehículos que algunos alcaldes luego utilizaban en sus campañas políticas [FYI: la práctica administrativa correcta es aprobar arrendamientos de vehículos («leases») por tiempo limitado para uso exclusivo de investigaciones epidemiológicas]. ¿Por qué eso no se denuncia también?  ¿Es posible dirigir un complejo sistema de 78 equipos de epidemiólogos municipales mientras se estudia medicina a tiempo completo?  ¿No debe auditarse ese gasto también?

Por eso, pierde credibilidad cuando ese mismo periodista se pliega a la agenda cosaca para cerrar las escuelas. No disputo el derecho de los gremios laborales de maestros para procurar mejores condiciones de trabajo en las escuelas, pero no deben justificarse sembrando alarmismo por «brotes».

¿Qué sentido epidemiológico puede tener que se reduzcan los contagios COVID-19 en todo Puerto Rico mientras se alega que aumentan en las escuelas? Ninguno, excepto una mejor detección de contagios.

El riesgo de contagios COVID-19 entre las edades de 20 a 29 años excede al riesgo de los de menos de 14 años de edad.

El periodista puede necesitar capacitación en epidemiologia y ante esa deficiencia difunde datos crudos sin entenderlos. Confunde validez con precisión: muchos datos, poca información fiable.

El periodista tampoco parece entender sistemas de vigilancia epidemiológica. El aumento inicial en la captura de datos de todo sistema de vigilancia epidemiológica es lo habitual y NO es necesariamente un reflejo de una mayor incidencia de casos.

Existen nueve estrategias de prevención del COVID-19, establecidas por los CDC y el DSPR, para la reapertura de las escuelas.

Si la depuración de los datos y su correcta contextualización epidemiológica indican que, a pesar de la implementación de estas estrategias, las escuelas resultan ser focos de brotes epidémicos de COVID-19, pues entonces estaría justificado modificar protocolos y hasta cerrar escuelas. Ni los titulares alarmistas de los periódicos, ni los encargados de la publicidad del gobierno, deben asumir esa responsabilidad. Difundir información fiable sobre epidemias le corresponde al Principal Oficial de Epidemiología del país, así como difundir información oficial sobre huracanes le corresponde al Servicio de Meteorología.


El pensamiento crítico se enriquece con los postulados de la dialéctica hegeliana: tesis, antítesis y síntesis. Cuando la prensa abdica su responsabilidad de servir de ese punto de síntesis y se convierte en antítesis de la tesis oficialista gubernamental, entonces le corresponde al ciudadano adjudicar la síntesis que mejor aproxime la verdad de los hechos.

Cuando un periodista, ya sea por deficiencia académica o por orientación tendenciosa, suprima información vital para el análisis de un problema, es un deber ciudadano objetar y exigir que se difunda la información correctamente contextualizada.

Publicar que no hay evidencia de brotes descontrolados no vende; sembrar la duda de que puedan existir, eso sí vende. Tanto la tesis oficialista gubernamental como la antítesis de la prensa comercial compiten para vender su producto.

En esa competición, la opinión pública queda huérfana de un árbitro imparcial para procure la síntesis que mejor aproxime la verdad de los hechos. Por eso es necesario que el lector inteligente y bien informado fiscalice a la prensa cuando informa y cuando desinforma.


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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La falacia

Se incorpora a la tertulia con don Epifanio Roca y don Paco Bueno mi añorado amigo don Eugenio Paz quien, desde Caguas, el corazón de Puerto Rico, me pregunta:

“Doctor, lo admiro por su valiente defensa de la verdad, por su integridad y por su servicio altruista.  Después de escucharle y leer sus validos argumentos, entiendo mejor sus motivos y las motivaciones de sus poderosos adversarios. Sin embargo, me queda una duda: ¿no estaba correcto el periodista al señalar que usted había suspendido las pruebas COVID-19 en los hogares de ancianos cuando todavía había contagios en esos lugares?”

Don Geño, le estoy muy agradecido por brindarme la oportunidad de esta aclaración. Con ella cierro este capítulo, pues las otras preguntas relevantes a este controversial asunto han sido respondidas a cabalidad [ver sección de preguntas y respuestas en La Renuncia].

Una falacia es una falsedad que se disfraza de verdad. Por ejemplo, decir que el ganado de su finca está enfermo porque una de sus vacas se está muriendo. Es posible que sea cierto el hecho de que se le esté muriendo una vaca. La falsedad consiste en insinuar que las vacas en su finca están enfermas porque se le muere una vaca. 

Mire, don Geño, en Puerto Rico hay más de mil instituciones de cuidado prolongado. Para propósitos de nuestra conversación, tomemos como cierto que en una que otra institución existieran contagios entonces. Sin embargo, la verdad es que en la inmensa mayoría de las instituciones no había contagios, ni los hubo desde entonces. 

Si el periodista hubiera analizado bien el asunto hubiera encontrado que su evidencia no era representativa. Además, se eliminaron las pruebas solamente en lugares donde existía una alta cobertura de vacunación y los residentes no tenían síntomas del COVID-19. Las pruebas diagnósticas en residentes con síntomas del COVID-19 nunca fueron eliminadas. 

Pero hay mucha más falsedad en ese reportaje tendencioso. ¿Se imagina usted que su médico le examine la próstata mensualmente estando usted saludable? Similarmente, cuando es baja la transmisión comunitaria del COVID-19, no se recomienda hacer pruebas en personas vacunadas sin síntomas ni exposición a personas contagiadas. Los falsos positivos se convierten en un problema mayor que los contagios. Pero eso solo lo sabe determinar un especialista epidemiólogo. 

Dice indignado don Epifanio: “Ay, doctor, ese periodista fue muy irresponsable. Desencadenó una serie de eventos que resultó en que le aceptaran una renuncia que usted nunca sometió.”  

La verdad de los hechos es que yo nunca he renunciado, que en la carta del 26 de julio condicionando mi permanencia en el Departamento de Salud, publicada justo antes de la conferencia de prensa de La Fortaleza el 11 de agosto, se revelaron ciertas “indiscreciones” sobre la verdadera agenda mediática del Departamento de Salud y que fueron esas verdades –que nadie ha refutado– las que causaron mi despido disfrazado de “renuncia constructiva”, en violación de las leyes que protegen a los denunciantes (whistleblowers) de encubrimientos gubernamentales. Se ha querido encubrir la verdad de una agenda mediática que suprime la difusión de información epidemiológica que pueda afectar la imagen política de la administración de turno. 

Luego de un cambio de impresiones entre todos, concluye la tertulia don Paco Bueno con una reflexión que capta el sentir grupal: “El Departamento de Salud de Puerto Rico ha perdido los servicios de un excelente médico epidemiólogo, acreditado y capacitado por su experiencia, para dirigir los servicios de epidemiología. Ese periodista debe disculparse por desinformar y debe reparar el daño causado rectificando su error, Pero así no funcionan las cosas en este mundo. La verdad no vende; la controversia si.” 

Queridos amigos tertulianos, quedo en paz con mi conciencia, a la luz de la verdad. Que todo el ganado de sus fincas siga saludable. Y, por favor, procuren la tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 tan pronto sea indicado. Hasta la próxima tertulia. 


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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conspiracion cosaca


Alerta de conspiración para cerrar las escuelas

Se alerta a la ciudadania de una posible conspiración, que incluye a periodistas, académicos y contratistas, estos últimos cesanteados por el Departamento de Salud (del Archipiélago) de Puerto Rico (DSPR), para desinformar respecto a la transmisión en las escuelas del SARS-CoV-2, el virus causante de la pandemia COVID-19.

La teoría de conspiración se construye así:

  • socavar la confianza de la ciudadania en las estadísticas del DSPR,
  • difundir estadísticas alternativas «crudas» (sin análisis epidemiológico) que sugieran la posibilidad de «brotes» en la escuelas, y
  • ofrecer sus servicios profesionales (remunerados, preferiblemente) como expertos de datos, ungidos por la prensa.

Como en toda teoría de conspiración, quienes la proponen no tiene que probar nada; sólo necesitan sembrar la duda —camuflageándose como transparencia— difundida por supuestos paladines de la democratización de las estadísticas «para el pueblo».

Muy alertas al uso de la palabra incendiaria «brote». Con ese cóctel molotov algunos cosasos intentan intimidar a la ciudadanía para sabotear el proyecto de la reapertura presencial de las escuelas.

Procuremos el COnocimiento, la SAbiduría y el COmpromiso Social de acreditados y experimentados epidemiólogos antes de sucumbir ante el terror de la desinformación.

Que la LUZ de la VERDAD disipe toda ansiedad y temor.



El virus de la desinformación


Understanding Risk

What risk do students and teachers face?

Reopening schools safely means protecting everyone in the school, not just students. COVID affects younger individuals differently than adults. Here is what we know about the risk these groups face:

Evidence suggests that students are not at increased risk of COVID from school reopenings.

As we come to better understand how COVID spreads, we see that both susceptibility and infectivity increase with a person’s age. A CDC report on COVID infections in U.S. children found that between March 2020 and September 2020, children ages 12 to 17 were diagnosed with COVID twice as often as children ages 5 to 11. The infection rates for both groups is significantly lower than that of adults. 

The National COVID-19 School Response Dashboard collected extensive data on American students who returned to classrooms from September 2020 through November 2020. Over that time period, 1.2 percent of in-person students had an assumed or confirmed positive case of COVID, compared to 1.5 percent in the general community in the same areas. This suggests that in-person learning does not increase students’ risk of COVID transmission compared to the community overall. 

Teachers and other school staff likely face no greater risk by returning to in-person instruction than other relatively low-risk front-line workers such as grocery or retail workers, but rigorous infection control measures are essential to ensure their safety. 

Based on extensive data collected in the U.S., the National COVID-19 School Response Dashboard found that, from August through November, school staff have a cumulative infection rate of 1.9 percent compared to 1.5 percent for the community in which the school is located. This gap is concerning, but we should also consider that the 1.9 percent figure includes suspected and confirmed cases, while the 1.5 percent figure includes only confirmed cases. The numbers may also be impacted by more COVID testing among teachers than within the community overall, as well as a lack of robust infection control in many schools. 

Moreover, according to workplace-sector data collected in the U.K., COVID risk for school staff is comparable to other low-risk front-line workers, and it is well below the risk faced by healthcare workers. While public health authorities in the U.S. do not currently collect this kind of workplace-sector data, it would be beneficial to do so. The risk that teachers and other school staff face can and should be mitigated through rigorous infection control strategies.

https://covidactnow.org/covid-explained/school-guidance


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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La renuncia

No, yo no he renunciado. Quien diga lo contrario le falta a la verdad.

El pasado 26 de julio le recordé al Dr. Mellado nuestro acuerdo, una condición esencial para mi permanencia al donar mis servicios, como médico epidemiólogo acreditado, laborando en el Departamento de Salud de Puerto Rico (DSPR).  Ese acuerdo se sostiene en un principio que capturan dos sencillas palabras: autonomía científica.

El miércoles 11 de agosto escuché en vivo que el Sr. Gobernador y el Sr. Secretario, en conferencia de prensa desde la Fortaleza, aceptaban mi «renuncia» al yo hacer pública esa comunicación previa. Al no haber recibido respuesta a esa carta, inferí entonces que el acuerdo había sido «revocado». En esa carta yo denunciaba la violación de mi autonomía científica por parte de la encargada de las relaciones públicas del DSPR, la Sra. Lisdián Acevedo.

Siempre he confiado en la palabra del Dr. Mellado. No pienso que el Dr. Mellado revocara nuestro acuerdo. Siempre tuve plena libertad de expresión en las conferencias de prensa que compartimos. Sin embargo, el Dr. Mellado responde a un poder superior que nunca avaló ese acuerdo y que tenía como gestora, insertada desde la Fortaleza, a la Sra. Acevedo.

Yo también respondo a un Poder superior. Cuando ese Poder espiritual entra en conflicto con el poder material, las consecuencias son predecibles, poniendo a prueba mi «voluntad al bien». Solo ese alineamiento con la Voluntad superior puede vencer al miedo de las inevitables represalias.

El poder material tiene varias expresiones, entre la cuales se encuentran el poder político y el poder de la prensa, usualmente en conflicto. Desafiar simultáneamente a esos poderes materiales puede parecer desacertado. Sin embargo, como en el ajedrez, existe una lógica táctica para aceptar esa trampa (gambito).

Los poderes materiales en conflicto suelen unirse para atacar a un adversario común. Para algunos integrantes de la prensa, obcecados en su exclusiva unción de «expertos», yo represento a un adversario que, con la autoridad de credenciales y experiencia, contradice sus falacias epidemiológicas. Para el poder político, yo amenazo su falsa premisa de que se protege a la administración de turno engañando a la opinión pública mediante relacionistas públicos adeptos en encubrir la verdad de los hechos.

Puedo mencionar un suceso en concreto. La Sra. Lisdián Acevedo, relacionista público del Departamento de Salud, intentó suprimir la publicación del letal brote entre no vacunados en una iglesia evangélica de Mayaguez a finales de junio. Calculaba ella que tal publicación causaría conflicto con la intención del Sr. Gobernador de anunciar que, para fines de esa semana, dejaría caducar la orden ejecutiva, vigente entonces, flexibilizando así las medidas de mitigación contra COVID-19 en Puerto Rico. Yo entendía que era una oportunidad mediática única para alertar al público sobre el riesgo de no vacunarse y sobre las campañas de desinformación sobre vacunación difundidas por una importante minoría de las iglesias que obstaculizaban nuestros esfuerzos por lograr una mayor cobertura de vacunación en la isla. Ante su censura, envié la información directamente a la prensa y resultó como yo esperaba. Se abrió el tema a discusión pública y se unieron las iglesias a favor de la vacunación. Eventualmente, acompañé al Sr. Gobernador en la conferencia de prensa desde la Fortaleza esa semana para apoyar su decisión de flexibilizar las medidas de mitigación, dado que los indicadores epidemiológicos así lo justificaban. Siempre estaré al lado de la ciencia, por lealtad profesional, nunca política.

-Dr. José Becerra

La expresión inferior de esos poderes desinforman: unos coercen y otros engañan. Ambos renuncian al servicio del bien común para perseguir un objetivo común: el interés propio de su propia supervivencia. Esa es la verdadera «renuncia».  

Desde que envié mi comunicación del 26 de julio al Dr. Mellado, la Sra. Acevedo se dedicó a sabotear mi labor en el DSPR: aliándose con las agendas mediáticas de ciertos periodistas; interrumpiendo mis labores, recabando información irrelevante con el pretexto de la transparencia; rehusando asumir su responsabilidad para educar a la opinión pública sobre conceptos básicos de epidemiologia, tal como, ¿qué es un brote?; redactando partes de prensa desfavorables a mi gestión, hasta culminar en los tweets que revelaron por fin su agenda oculta: indisponerme con el Dr. Mellado.

No objeto que el Dr. Mellado se distanciase de mi controversial estilo de expresión, adoptado en las circunstancias particulares del ataque de un acosador mediático a mi integridad profesional. Cada uno tiene derecho a su estilo de defensa. Lo que objeto es que no se declarase en esos tweets de la Oficina del Secretario que el Dr. Mellado no repudiaba la sustancia de mis argumentos, ni se declarase su propio repudio —que me consta personalmente— a quienes socavan la credibilidad de las estadísticas del DSPR y de sus funcionarios. Esa fue la trampa de Lisdián, que le estalló en sus propias manos al desinformar al Sr. Gobernador sobre la fecha de mi carta de «renuncia».    

Se trató de una trampa mediática que yo, como ajedrecista, decidí aceptar para lograr un propósito ulterior en beneficio de un bien común: la defensa de la autonomía científica de la Oficina del Principal Oficial de Epidemiología en el DSPR.  

El enfoque racional de la metodología epidemiológica consiste en la identificación de un problema, la intervención científica para mitigarlo, la evaluación de la eficacia y la efectividad de la intervención, y la redefinición del problema luego de la intervención. Ese ciclo se repite hasta contener, mitigar y eliminar el problema. La única intervención legítima de una administración gubernamental en ese proceso es la formulación de política pública basada en la evidencia científica, nunca en agendas oportunistas de conveniencia político-partidista.

La epidemiologia es una ciencia, la ciencia medular de la salud pública. Toda ciencia está basada en evidencia y ese enfoque racional es incompatible con agendas partidistas. Así como un meteorólogo del Servicio Nacional de Meteorología merece la confianza de la comunidad a quien sirve y el respeto de la prensa que informa, un epidemiólogo acreditado merece la misma autonomía y el mismo trato y deferencia.

El reclamo de autonomía científica es inherente y consubstancial a la práctica de la epidemiología, columna vertebral de todo Departamento de Salud Pública. Por tanto, quien quiera fomentar el respeto y la confianza por parte de la ciudadanía en el Departamento de Salud Pública debe respetar la autonomía de la ciencia epidemiológica.

La Oficina del Principal Oficial de Epidemiología debe ser dotada con los recursos humanos y fiscales necesarios para su operación, independiente de cualquier agenda mediática para proteger la imagen política de la administración de turno. Quien asuma esa función debe hacer valer esa autonomía científica y asegurarse el compromiso de un canal independiente de comunicación de un Servicio de Inteligencia Epidemiológica con la ciudadanía, así como lo hace un meteorólogo del Servicio de Meteorología.

No, yo no he renunciado, ni nunca renunciaré al servicio altruista. Jamás he sido peón de ninguna administración política ni de ninguna comisaria política de barrio, y nunca lo seré. No se puede renunciar a lo que nunca se ha consentido. Solo consiento a ser instrumento de un Poder superior para tomar decisiones sabias que se aproximen, cada vez más, a mis principios éticos.

El tiempo determinará si el gambito de un desafiante Quijote ha logrado derrotar a los adversarios de la autonomía científica, restaurando la credibilidad que una vez el Dr. Guillermo Arbona confirió al DSPR.  Entonces, habremos servido todos al bien común.   


[2021.08.16@09:45]

P: ¿Por qué ha utilizado expresiones tan duras como «inescrupuloso” para referirse a la prensa?

R: Primero, una lectura cuidadosa de mis expresiones revela que me he referido a un periodista en particular y no a la prensa entera.

Segundo, como todo profesional, un periodista ejerce un poder, el poder de la prensa. Esa responsabilidad ha de ejercerse de manera sabia y prudente. El acoso hacia otro profesional mediante el poder de la prensa, creando una falsa imagen de incompetencia profesional promovida por la agenda mediática de terceros, es un uso inescrupuloso de ese poder. La defensa del infractor por su gremio es tan lamentable respuesta de rebaño como la defensa de la impericia profesional de un médico por su gremio.

Tercero, en la prensa existen cómplices de esa agenda mediática. Los servidores públicos de carrera deben ser protegidos del fuego cruzado entre la prensa y el gobierno en su gestión político-partidista. Menoscabar la gestión de servidores públicos de carrera, por identificarlos con alguna administración de turno, no es un uso responsable, sabio y prudente del poder de la prensa y de su legítima función fiscalizadora. Cuando la prensa rebasa el límite del pensamiento crítico y se ocupa de atacar personalidades, el poder de la prensa se corrompe. #

[2021.08.16@11:00]

P: ¿Justifica el uso de la frase «terrorismo mediático»?

R: Otra vez, una lectura cuidadosa de mis expresiones revela que no me refiero a la prensa con esa frase. Me he referido a terceros que intimidan por su dominio e influencia en las redes sociales para callar a quienes discrepen de su agenda mediática. Me constan innumerables instancias de personas que no se atreven a expresar públicamente sus objeciones a esos terceros por miedo a ser atacados personalmente en las redes sociales. A eso me refiero por «terrorismo mediático». #


[2021.08.16@12:30]

P: ¿Puede aclarar su referencia al «fraude»?

R: Quien se presenta a los medios como experto en epidemiología, sin serlo, comete fraude. El medio que lo unge, se hace cómplice.

Quien permite que le llamen doctor o doctora (MD, PhD, DrPH), sin serlo ni rectificarlo, comete fraude.

Para una definición explícita de los diferentes niveles de acreditación y experiencia para epidemiológos, favor consultar:


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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El virus de la desinformacion

Cuando la polvareda de una controversia se va disipando, se comienza a observar la realidad de los hechos.

Estamos en guerra. Nuestro enemigo es el virus de la pandemia COVID-19, propagado por los que rehúsan vacunarse, propiciando su mutación para engañar a nuestra defensa inmunitaria, natural o adquirida. Hoy su camuflaje se llama la variante Delta; en el futuro se disfrazará con otro nombre, pero siempre persiguiendo el mismo propósito: persistir y causar daño.  

Estamos en guerra. Nuestro enemigo es el virus de la desinformación, propagado por los que encubren la verdad de los hechos. La desinformación también muta para engañar a la racionalidad, nuestra mejor defensa contra las teorías de conspiración y otras falsedades que se disfrazan para persistir y causar daño.

En la guerra se revelan aliados y adversarios. He lanzado una granada contra la desinformación y se han revelado aliados y adversarios. Siempre han estado ahí; sólo se han revelado.

La prensa ha reaccionado como un gremio cuando se denuncia el acoso mediático —disfrazado de fiscalización— de uno de sus afiliados. Atacar la credibilidad de quien dirige la batalla contra el enemigo en una guerra es un acto de deslealtad y de complicidad con el enemigo. La prensa traiciona su misión fiscalizadora cuando se erige como portavoz de quienes socavan la confianza en los profesionales acreditados que dirigen esa batalla.

COSACO, en mayúsculas, ha sido desbandado. Ahora cosaco, en minúsculas, ha sido secuestrado por quienes desean socavar la credibilidad de los verdaderos expertos para presentarse como alternativa disfrazada de verdad, infiltrándose con jugosos contratos en las mismas instituciones que intentan socavar. Su oportunismo se comporta muy similar a un virus.

Los aliados de la agenda de cosaco en la prensa desinforman cuando los ungen como “expertos” de la comunidad científica en temas tan vitales para la sociedad como abrir y cerrar escuelas durante esta pandemia. Así, los verdaderos expertos se convierten en adversarios, cuyas opiniones se contrastan por igual en la prensa. El promedio entre lo falso y lo cierto nunca es válido.

Una opinión pública bien informada es el mejor antídoto contra el virus de la desinformación. La misión de la prensa es informar y fiscalizar. No puede fiscalizar bien quien se contagia con el virus de la desinformación.  

¡A vacunarnos todos!


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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Carta al Dr Mellado


26 julio 2021

Estimado Dr. Mellado:

Las expresiones que aquí incluyo de Lisdián Acevedo [LA] representan una violación a nuestro acuerdo de trabajo. Ha sido ella muy explícita en exponer sus premisas para mi trabajo en el DS. Yo no puedo trabajar con una Oficina de Comunicaciones cuyo “único fin es que el Departamento, Mellado y el Gobernador luzcan bien”.  Como ya le he indicado desde nuestra entrevista inicial, tales condiciones serían inaceptables.

Reitero mi solicitud de un canal directo e independiente de la actual Oficina de Comunicaciones para comunicar la situación de las pandemia en el país. La actual Oficina de Comunicaciones está dirigida por una relacionista público sin preparación en salud pública que pretende “establecer la estrategia del Departamento en respuesta a la pandemia”. Absolutamente inaceptable, más aun cuando añade: “requiero más diligencia en la información de epidemiología que solicito”.

Como ya le he expresado, yo no objeto la labor de Lisdian Acevedo como relacionista público del DS. Sin embargo, una Oficina de Comunicaciones es mucho más que eso y debe incluir la educación de la opinión pública sobre riesgos de salud y los indicadores epidemiológicos para monitorear una pandemia.

La autonomía científica que hemos acordado Usted y yo para mi labor en el DS incluye la comunicación objetiva e imparcial de la situación epidemiológica del país. En ausencia de personal capacitado en comunicación de riesgo y salud pública en la Oficina de Comunicaciones, solicito un canal directo e independiente para comunicar la situación de la pandemia en el país. Me encuentro reclutando personal profesional para subsanar esa deficiencia de la Oficina de Comunicaciones.

De no ser posible tal autonomía científica, y el canal de comunicación correspondiente, no podría continuar ejerciendo responsablemente las funciones que Usted me ha asignado.

Respetuosamente,

José Becerra, M.D., M.P.H., F.A.C.P.M.


Domingo 25 de julio de 2021

[JB] ¿Has estudiado salud pública? No me podrás imponer tu agenda mediática.  

[LA] Me parece una falta de respeto su comentario.

Ciertamente, no estudié salud pública. Soy relacionista profesional licenciada, mi bachillerato en Ciencias Políticas del Colegio de Mayagüez, con maestría en Comunicación y Relaciones Públicas del Sagrado Corazón, con 13 años de experiencia,  y ahora dirigiendo las comunicaciones del Departamento de Salud.

No tengo agendas. Mi único fin es que el Departamento, Mellado y el Gobernador luzcan bien en esta crisis de salud pública.

Afortunadamente, quien me da instrucciones es el señor Secretario de Salud.  Continuaremos siendo transparentes en la información y trabajaremos con los que quieran trabajar y estén dispuestos a hacerlo bien.


La «renuncia»


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

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Denuncia de fraude

Re: “En cuanto hogares de envejecientes, no solo los tenemos sin prueba, los dejaron sin vigilancia activa. Antes había informes diarios y semanales del COVID en esos hogares”, subrayó una de las fuentes a El Nuevo Día.
https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/notas/salud-detuvo-las-pruebas-en-los-centros-de-adultos-mayores-mientras-aumentaban-los-casos/


Esta es una mentira difundida por terroristas mediáticos y sus cómplices en la prensa.

La verdad es que las pruebas de cernimiento en los centros de adultos mayores fueron suspendidas debido a la baja transmisión comunitaria. Las pruebas diagnósticas para residentes sintomáticos nunca han sido suspendidas. Con baja transmisión comunitaria, los falsos positivos causaban más problemas que los pocos contagios, particularmente en aquellas instituciones con alta cobertura de vacunación de los residentes y empleados. Esto es un principio epidemiológico bien establecido. Nunca se emitió la directriz de suspender pruebas de cernimiento en centros sin alta cobertura de vacunación.

Aunque el reportero inescrupuloso no cita a sus fuentes, sus tendenciosas preguntas en el pasado han servido de fotuto de Danilo Pérez, un oportunista sin capacitación epidemiológica, despechado por haber perdido su jugoso contrato con el Departamento de Salud. Danilo es conocido por utilizar su influencia en las redes sociales y en la prensa para atacar a la epidemiología. Chupaba $5,000 mensuales por contrato con el Departamento de Salud, siendo estudiante graduado en NY. Ni residía en Puerto Rico entonces. Se le suspendió su contrato. Un químico, sin preparación en epidemiologia ni en estadísticas, que funge como epidemiólogo es un fraude, como lo continúa siendo cuando figura como experto de COSACO en los medios, organización que ha secuestrado para sus viles propósitos.

Su obsesión por cerrar escuelas, por no entender las guías de los CDC al respecto, desinformaron a las autoridades gubernamentales y fomentaron el rezago académico que hoy sufrimos en la población escolar. Los CDC no aconsejan cerrar escuelas, aun en lugares de alta transmisión comunitaria del COVID-19. Lo que recomiendan es reforzar las estrategias de prevención. Las escuelas son lo último que se cierra y lo primero que se reabre, mucho antes que los bares.  

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/schools-childcare/operation-strategy.html

COSACO y sus afiliados no se atreven a pronunciarse públicamente contra su campaña de desinformación. Como a todo terrorista, le temen, aunque los niños sufran las consecuencias.

Yo no le temo a los terroristas, porque quien mora en la verdad no le teme a la mentira. Ni le temo a los periodistas inescrupulosos que la trafican. Adelante con sus mentiras, que serán expuestas a la luz de la verdad de los hechos. Así reafirmo mi vocación científica.  


[2021.08.11@10:00] No he acusado a la prensa de inescrupulosa, ni objeto su función fiscalizadora. He señalado a un reportero inescrupuloso que sirve de fotuto al fraude de Danilo.

[2021.08.11@15:50] Carta al Dr. Mellado

[2021.09.13@06:00]

La doctora Melissa Marzán Rodríguez, principal oficial de epidemiología de Salud, apuntó a varias razones que han dificultado el proceso. “Personas que no contestaron las entrevistas de investigación y que, por lo tanto, no brindaron información de contactos, personas que contestaron la entrevista de investigación y brindaron información de contactos, pero que no se pudieron contactar para seguimiento, y casos bajo investigación pendientes por clasificar”, mencionó, en declaraciones a este medio, al tiempo que recalcó a los pacientes “la importancia de colaborar con las investigaciones de casos”.

Es el mismo periodista que me acosaba hace un mes en una conferencia de prensa exigiendo datos puntuales y precisos cuando yo aseguraba que la variante Delta predominaba en PR a pesar de los datos incompletos disponibles entonces. David Cordero no cuestionaba entonces cuán incompletos fueron los informes de brotes de su compinche Danilo, pero ahora cuestiona que “al cierre de esta edición, no quedó claro por qué Salud no ha podido completar la información epidemiológica de 605 casos … hasta la fecha, de los 2,045 casos, se ha completado la información epidemiológica de 1,440.”

Aun cuando la Dra. Marzán le brinda las razones, insiste en que “no quedó claro por qué Salud no ha podido completar la información epidemiológica”.

Es realmente un periodista hostil y tendencioso. Por eso lo considero «inescrupuloso».

A continuación elaboraremos una lista con algunos de los sinónimos más comunes del término inescrupuloso, en un intento de estudiar ciertos vértices de su significado que puedan pasar desapercibidos a simple vista: aprovechador, oportunista, arribista, advenedizo, ambicioso, egoísta, trepador, descuidado, materialista y chapucero.

https://definicion.de/inescrupuloso/

«No se hace buen periodismo cuando la persona no tiene la intención de ser objetivo y justo», me comenta un lector. De acuerdo.


José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico

COVID-19 PR

Epidemiologia para periodistas






José Becerra, MD, MPH, FACPM
Atlanta, GA and San Juan, Puerto Rico

Retired Centers for Disease Control Medical Epidemiologist

Adjunct Associate Professor of Epidemiology and Biostatistics
Graduate School of Public Health, Medical Sciences Campus
University of Puerto Rico